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Carta abierta al movimiento estudiantil

marzo 26, 2010

Multipliquemos la siembra y multiplicaremos los frutos
Por Ibrahim García González

La manifestación de protesta, del pasado jueves 11 de marzo, nos deja en las manos ciertos aspectos de la lucha universitaria que son sumamente importantes para continuar construyendo el activismo necesario en la universidad. Pero antes de entrar en esos aspectos, quisiera dejar claras cuales son mis intenciones al hacer este escrito. Sobre todas las cosas, este escrito no se trata de darse golpes de pecho, ni reclamar protagonismos. Tampoco pretendo decirle a los distintos grupos en lucha como tienen que hacer las cosas. Mi única intención es aportar a los distintos comités una noción del trabajo que se ha estado realizando, sus frutos e inyectarles, desde la mas sincera humildad y con todo el corazón, las esperanzas que siento con respecto al movimiento estudiantil que tenemos hoy y que a mi entender está en muy buena posición para lograr grandes cosas.

El primer aspecto que quiero destacar es la cantidad de personas que asistieron a la protesta. Hay que tomar en cuenta que en la prensa del país, durante toda la semana, se publicaron varias notas relacionadas a los recortes de presupuesto y la figura del presidente. Yo, personalmente, no esperaba que asistiera tanta gente a la manifestación. Porque si soy honesto conmigo mismo y con todos ustedes la verdad es que no se trabajo para eso. Solo un puñado de personas de los distintos Comités de Acción, CEDEP y organizaciones políticas trabajaron como se debería para organizar y movilizar personas para esta actividad. Al decir esto, no intento reprocharle a uno u otro grupo si hizo o no hizo lo suficiente. La realidad es que cada cual hace o hará según el nivel de activación que tenga el grupo al cual pertenece o participa. Ahora, imaginémonos si cada uno de estos grupos de lucha estudiantil reprodujera en su seno el trabajo que se hizo para movilizar y organizar esta actividad. ¿Cuántas más personas lograríamos movilizar? Imagínense si en vez de ser 12 o 15 personas haciendo y repartiendo boletines, pasquinando, hablando por los salones, haciendo micro mítines, pancartas, etc., fueran 40 o 50. Yo me lo imagino y se me paran los pelos de la emoción.

El segundo aspecto que me interesa es sobre los frutos recogidos de esta protesta. Uno de ellos comenzó a manifestarse antes del día de la manifestación, y me refiero a la activación de comités que de una forma u otra estaban apagados o con muy poca actividad y al anunciarse el piquete comenzaron a subir la temperatura de sus respectivas hornillas. A pesar de que, lamentablemente, al final de la actividad caímos en la improvisación y el desorden, la misma tuvo varios efectos positivos, y el resultado de la misma se tradujo a que cada uno de los Comités de Acción y el CEDEP recogieron muchísimos contactos y muy seguramente, el número de participantes de los comités crezca. Esto significa que el nivel de activismo de cada comité en las próximas semanas también debe crecer. Si vemos estos aspectos en su conjunto podemos concluir que el movimiento estudiantil existente está en una posición ventajosa para continuar la construcción de militancia y organización antes de adentrarnos en un proceso de resistencia significativo. En el 2005 cuando se anunció el aumento en la matrícula, no existía ni un comité de base y las organizaciones políticas estaban enfocadas en distintos temas de la lucha universitaria, y algunas de ellas tenían poca o ninguna actividad. En ese momento, el movimiento estudiantil tuvo que enfrentar una de las medidas más impactantes para el estudiantado, un aumento en matrícula de 33% y en ese momento el déficit era de $23 millones. Y a pesar de su prolongada resistencia no fue tan masiva ni tuvo la organización necesaria para obtener una victoria.

En estas próximas semanas todas y todos nosotros que participamos de la lucha universitaria debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿hacia dónde queremos llevar nuestro movimiento estudiantil? Tenemos que tomar en cuenta que la universidad enfrenta uno de los momentos más críticos en su historia con un déficit proyectado que sobre pasa los $130 millones, y se ha dicho que podría ser aun más. Ya todos sabemos las ideas que tiene el nuevo presidente para reparar el déficit, y aunque sus propuestas no han sido aprobadas todavía, sólo es cuestión de tiempo para que la Junta de Síndicos tome una decisión e imponga estas medidas y algunas otras más, como aumentar la matrícula o vender algún recinto, ya que, aunque se implementarán los recortes al presupuesto, el déficit restante seguirá siendo de más de $40 millones. Entonces, ¿qué nos queda por hacer en lo que queda de semestre? En mi opinión, los distintos comités deben poner todas sus fuerzas en crecer y aumentar su capacidad de trabajo y movilización.

Los distintos comités han acordado construir asambleas en cada facultad que deben celebrarse antes del 8 de abril para luego celebrar una Asamblea General preferiblemente el 14 de abril. Esto nos plantea un reto, debemos mantener la efervescencia y la militancia mediante actividades educativas y de agitación en todas las facultades, para no dejar que se caigan los ánimos durante el receso de semana santa. Para lograr esto, será necesario que todos los comités y las organizaciones políticas levanten sus esfuerzos para hacer actividades en cada facultad. Se deben hacer una rondas de micro mítines, con plena o batucada, repartiendo boletines, en cada uno de los ‘lobbys’ y hablar por los salones de cada facultad. Luego, la semana que regresemos de semana santa se debe repetir la misma dosis en los días previos al 8 de abril cuando se realizarán las asambleas por facultad. De esta forma lograremos que la asambleas por facultad tengan una gran asistencia. Claro esta, esto sólo será posible si los distintos comités y organizaciones políticas nos proponemos hacer este trabajo de manera contundente. Así, aumentaríamos los niveles de agitación y activismo en cada uno de los comités y mantendríamos el ánimo de lucha necesario para continuar activos y combativos al regresar de la semana santa y llevaríamos esas fuerzas y esos ánimos a las asambleas de facultad. De esta manera lograríamos que cada facultad llegue a la Asamblea General organizados y con una postura militante.

De todas las cosas que se han anunciado las únicas que ya son un hecho son un primer recorte de $17 millones para el presupuesto de este año y la moratoria al programa de exenciones de matrícula. Pero la disminución o encarecimiento de los cursos de verano parece ser la opción de la administración con respecto al periodo veraniego. Estas medidas no son poca cosa. Una moratoria a las exenciones de matrícula representarán en la práctica una alza en los costos de matrícula para todos aquellos estudiantes a los que se le elimine ese beneficio. Como todos sabemos, los aumentos en el precio de la matrícula, históricamente, han representado una merma en el número de estudiantes que se matricula. Economía básica: el precio sube, la demanda baja. En el 2005 cuando se aumentó la matrícula un 33%, con la intención de aumentar los recaudos y subsanar el déficit, el efecto fue adverso ya que muchos estudiantes no se matricularon y los recaudos de la universidad se redujeron. Sobre los cursos de verano, hemos visto como en los pasados semestres la oferta académica ha ido en picada y en la Facultad de Ciencias Naturales se cobraron cuotas adicionales de hasta $150 por los cursos ofrecidos. Esta práctica parece ser la opción que tiene la administración, que las clases de verano sean auto-financiables. Esto significaría que los y las estudiantes que deseen estudiar en verano tendrían que pagar unos costos sumamente altos por los cursos que desean.

Nos encontramos ante un panorama sumamente difícil y complicado. El déficit fiscal es una realidad que no podemos negar y ciertamente la Universidad tiene que buscar alternativas para subsanar este déficit. Las preguntas que debemos hacernos son las siguientes: ¿qué papel va a jugar el movimiento estudiantil en la búsqueda de estas alternativas? y ¿cómo lograremos que nuestras alternativas sean escuchadas y tomadas en cuenta con sinceridad? En mi opinión, solo una huelga militante obligará a la administración a abrir los libros financieros de la institución a toda la comunidad universitaria. Ese debe ser nuestro objetivo principal. De esta forma la comunidad universitaria participará en la búsqueda de alternativas viables para reparar la situación fiscal. La comunidad universitaria tiene que ver cuales son los gastos y cuales son los ingresos de manera transparente y de buena fe. En la huelga del 2005, uno de los acuerdos para levantar la huelga fue la creación de un Comité de Estudio de las Finanzas Institucionales. Este grupo tuvo que trabajar a duras penas con la información que la administración fue soltando a cuenta gota cuando ya el alza estaba impuesta. Este comité, basado en sus estudios, determinó que el aumento de matrícula no era necesario en aquel momento y que además seria una medida contraproducente para los recaudos universitarios. Pero, lamentablemente para el movimiento estudiantil, ya se le había hecho muy tarde. El alza estaba impuesta y ya no había marcha atrás. Hoy, el movimiento estudiantil tiene una oportunidad muy valiosa. No sólo estamos pasando por un gran momento de activismo, si no que tenemos en nuestras manos la oportunidad de dar un paso al frente en defensa de nuestra Universidad. Como mencione antes, en otras coyunturas parecidas a esta no había ningún comité por facultad organizado y las organizaciones políticas tenían poca o ninguna actividad. En el pasado se le ha criticado al movimiento estudiantil por su estilo de reacción defensiva ante las medidas administrativas. Que esperamos a que la Junta de Síndicos decida y nos imponga una política para después empezar a trabajar en contra de ella. En este momento tenemos la oportunidad de aprovechar este momento de alta actividad y convertirlo en una resistencia sólida que le deje claro a la administración que el movimiento estudiantil está organizado y queremos ser parte de la toma de decisiones en cuanto a las políticas que nos afectan como universitarios. Debemos decirle claramente a la administración que antes de que tomen sus decisiones a puertas cerradas van a tener que escucharnos a nosotros. Y la única forma que el estudiantado puede lograr que se le escuche de manera abierta y honesta es parándose de frente a ella y reclamando ser escuchados.

El mismo presidente ha dicho públicamente que no esta preparado para una huelga. Yo planteo que este es el mejor momento para ponerle presión. La administración esta claramente dividida. El presidente no tiene ni la confianza ni el apoyo de sus decanos. Este es el momento para dar la lucha y dejarle claro a la administración que los estudiantes estamos organizados y no vamos a permitir que nos pasen la cuenta de la crisis fiscal, atentando contra nuestra educación. Ya el próximo semestre la nueva administración va a estar establecida y con sus planes claros. Si el movimiento estudiantil adopta una postura militante desde ahora estaremos mucho mejor posicionados el próximo semestre para continuar la lucha y la organización para enfrentar posibles aumentos de matrícula o ventas de recintos una vez comience el nuevo año fiscal cuando el déficit presupuestario se concretice.

Si cada uno de nosotros se propone en su corazón reunir toda su voluntad para que trabajemos arduamente en las próximas semanas, podemos construir juntos una victoria estudiantil este semestre. Esto nos daría una inyección de fuerza para resistir las medidas administrativas del próximo semestre. No debemos esperar a que esas medidas se concreticen, o a que el movimiento obrero se decida a responder. El movimiento estudiantil debe responder ahora. Debemos aprovechar el nivel de militancia que tenemos en estos momentos, trabajar sobre él y hacerle una huelga a la administración con todo el compromiso, la militancia y la creatividad que nos sobresalta como jóvenes “luchando por el futuro en el presente”. Esta huelga no tiene que ser de portones cerrados únicamente, podemos abrirlos y tomar las facultades, pero eso va a depender del trabajo que hagamos en estas semanas para crecer y concienciar mas estudiantes.

Compañeras y compañeros, los invito a analizar estas y otras propuestas* y modificarlas de ser necesario para comenzar a trabajar hacia ese rumbo. Las y los estudiantes debemos seguir movilizándonos, organizándonos y construyendo nuestras fuerzas para poder detener la ofensiva administrativa. Nuestra apuesta tiene que ser a nuestras capacidades de lucha y militancia que a fin de cuentas es lo único que podrá poner a la administración universitaria a escuchar verdaderamente nuestros reclamos, exigencias y tomar en cuenta nuestras propuestas y reformas. Nunca olvidemos que nosotros le damos vida a la Universidad y que somos la mayoría. Por eso nuestra fuerza es mayor. Sigamos adelante llevando a niveles inimaginables la lucha y resistencia universitaria.

en solidaridad revolucionaria,
Ibrahim García-González
miembro de la Unión de Juventudes Socialistas y del Movimiento Socialista de Trabajadores

(*) Tomemos el consejo también (sobre el 11de marzo)
de Gamelyn Oduardo, estudiante de Derecho y miembro del CAED

Nota: Lo expresado en esta carta es una perspectiva personal y no representa necesariamente la posición de la Unión de Juventudes Socialistas ni el Movimiento Socialista de Trabajadores

22 de marzo del 2010

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