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Contestación a un Editorial: La Tragedia de Claridad

mayo 1, 2010

Luis Ángel Torres Torres
Caucus de Maestros del MST

El más reciente editorial del semanario Claridad (15 al 21 de abril de 2010), otrora periódico de la independencia, titulado “La tragedia de la Federación de Maestros”, lejos de sorprender a alguien, despeja toda incertidumbre sobre la catadura y visión política prejuiciada de sus autores. De hecho, en la edición anterior le dedicaron cinco páginas a la situación de la Federación de Maestros y, entre col y col de poses de fatula objetividad, también editorializaron, en la mismísima primera plana, como para que no hubiese duda sobre su dictamen de la Federación de Maestros.

La parrafada de marras no dejaba lugar a interpretaciones: “La crisis magisterial. El conflicto por la dirección de la Federación de Maestros, que celebró elecciones hace un año y aún se desconoce el vencedor, ha representado otro rudo golpe a la otrora combativa unión, deja desprovistos a miles de maestros de un instrumento efectivo de lucha por sus derechos y por una mejor educación pública.”  Llama la atención la seguridad con que los editorialistas se refieren a la Federación de Maestros como “la otrora combativa unión” sin dar una sola explicación que fundamente ese categórico y absolutamente falso, planteamiento. ¿De dónde sacan la idea de que la FMPR ha dejado de ser una unión combativa? Aunque lo nieguen, para efectos de darle fuerza a una argumentación sin fundamento, ellos saben que la Federación de Maestros sigue siendo la unión más combativa de este país y cualquiera que haya vivido en Puerto Rico durante los últimos siete años lo sabe. Nos desafiliamos de la chupa-cuotas AFT, defendida por varios de los amigos y contribuyentes, también chupa-cuotas, de Claridad; combatimos, luchando con uñas y dientes, la desertificación y la más brutal ofensiva patronal que sindicato alguno haya tenido que enfrentar del gobierno anti-obrero de Acevedo Vilá y el Partido Popular; nos fuimos a la huelga y nos dimos a respetar demostrando que los intereses del magisterio están por encima de las conveniencias de un liderato sindical y por encima también de los consejos de aquellos que, desde las páginas de Claridad, nos atacaron a mansalva; contra todo pronóstico de los que conocen la lucha magisterial por referencia, derrotamos a la alianza patrono – SEIU – ASOMA – AFL-CIO, en el Referéndum Sindical del SI y el NO. Y para que lo sepan los desmemoriados, el Primero de Mayo pasado movilizamos al Paro unos 7,000 maestros y maestras, con el grupo EDUCAMOS difamando y saboteando el trabajo de la FMPR; durante el Paro del 15 de octubre, después de las elecciones internas, movilizamos más de 10,000 maestros y maestras; y el pasado 12 de marzo más de 2,000 maestros jubilados y activos participamos en el piquete-concentración frente al Capitolio, en defensa de nuestro Sistema de Retiro.

Más allá de las movilizaciones, la FMPR antes, durante y después de las elecciones, se ha mantenido orientando, organizando y coordinando multiplicidad de actividades y luchas concretas a nivel de cientos de escuelas. La militancia no ha decaído en ningún momento, no empece los ataques viciosos y el sabotaje del trabajo de algunos dirigentes de Educamos en algunas áreas organizativas. Durante los meses de agosto a diciembre la FMPR promovió y participó en más de treinta procesos huelgarios en escuelas donde participaron cientos de padres, maestros y estudiantes y en la mayoría se lograron los objetivos planteados. Nadie niega los efectos negativos que ha tenido la controversia electoral, lo que no podemos aceptar de ninguna manera es que los editorialista de Claridad, con evidente desconocimiento de lo que pasa en nuestras escuelas y en las estructuras de trabajo de la FMPR, pretendan desmerecer el consecuente nivel de  militancia del único verdadero instrumento de lucha del magisterio. Claridad no cubre, por lo general, las actividades de la Federación de Maestros, ¿será que ellos creen que si Claridad no las publica, las actividades educativas, los piquetes, las marchas y las concentraciones, no existieron?

Resulta absolutamente falsa también, la alegación de que se ha dejado desprovistos de un instrumento de lucha a miles de maestros. Si algo ha demostrado la FMPR, a través de muchos años, es que tiene capacidad para caminar y masticar chicle a la misma vez, pasando muchas veces sobre obstáculos monumentales para defender al magisterio en lucha. Distinto a otros sindicatos, como las maquinarias burocráticas empresariales que pagan indulgencias a Claridad y al melonismo, la Federación de Maestros es una organización que cuenta con miles de militantes activos en las escuelas del país que para luchar no tienen que pedirle permiso a ningún liderato. Acostumbrados a la tormenta no nos asusta el viento fuerte.

Es poco enaltecedor, por no decir otra cosa, que para cuadrar su ofensiva periodística contra el liderato de la FMPR, los editorialistas hayan reciclado el refrito de la entrevista a Luis Pedraza y Ricardo Santos, líderes sindicales que se colgaron como mediadores en la controversia de la FMPR. ¿Hubiese sido mucho pedir que nos dieran la oportunidad de rebatir los señalamientos de los “mediadores”? ¿O eso les descuadraba la escena? Es evidente que para Claridad la única auténtica neta verdad de lo que pasó es lo dicho por Pedraza y Santos.

Veamos ahora los principales señalamientos del Editorial de la más reciente edición de Claridad. Los autores se lamentan de que a casi un año de haberse celebrado las elecciones internas de la FMPR, todavía no se ha adjudicado la contienda por la presidencia. Compartimos esa preocupación. Pero eso no basta, hay que explicarle a los lectores por qué eso es así y, como Claridad dice muy poco, le explicamos a continuación.

Después de distintas controversias suscitadas en el Comité de Escrutinio Nacional (CEN), cuerpo compuesto por representantes de los grupos contendientes, encargado de atender por consenso los asuntos electorales en la FMPR, la Junta de Dirigentes, como corresponde por reglamento, se reunió por segunda vez el 8 de julio de 2010 y aprobó unas medidas específicas para romper el tranque en el CEN y que se procediera a contar los votos de los colegios en disputa que restaban de adjudicar. Faltando 90 colegios por recontar, Rafael Feliciano aventajaba a Eva Ayala por 247 votos y los demás candidatos nacionales de CODEMI ganaban holgadamente. La profesora Eva Ayala y sus representantes en el CEN se negaron a cumplir el mandato de la Junta de Dirigentes. Sin permitir que terminara el recuento, Ayala Reyes acudió a la patronal Comisión de Relaciones del Trabajo y radicó una querella contra la FMPR solicitando, entre otras cosas, que se anularan las decisiones de la Junta de Dirigentes. La Comisión acogió la querella de Eva Ayala y, a pesar de que durante las vistas no desfiló prueba alguna de que se le hubiese violado el derecho al voto a alguien,  la Comisión tardó ocho meses en emitir la Decisión y Orden.

La única responsable de que todavía no se haya certificado al Comité Ejecutivo de la FMPR  es Eva Ayala, que  no permitió que el recuento terminara y nos metió en la Comisión. Eva Ayala no agotó los procedimientos internos establecidos por la Constitución y Reglamento  de la Federación de Maestros que disponen que si una persona no está de acuerdo con el resultado de la aplicación de la decisión de la Junta de Dirigentes, en los próximos diez (10), días puede apelar a la Asamblea de Delegados. La Asamblea tiene que ser convocada en un término de treinta (30) días, disponiéndose que ninguno de los candidatos en controversia puede ocupar el cargo. Si la decisión le hubiese sido adversa todavía tenía la oportunidad de acudir al foro externo que estimara procedente.

Los editorialistas de Claridad asumen, sin el menor desparpajo, la posición de EDUCAMOS. Toda esa fraseología alusiva a que “Esta crisis se ha proyectado a otros sectores del movimiento sindical…” y el apócrifo tono de preocupación no engaña a nadie. Sin chiquitas, aceptan la versión de los mediadores, Pedraza y Santos: “Según aseguraron tanto Santos como Pedraza Leduc, el grupo CODEMI que respalda a Feliciano no permitió que progresara la mediación porque se retiró del proceso e incluso negó ante la Comisión de Relaciones del Trabajo del Servicio Público que existiera tal mediación y negociación,  aunque se celebraron tres sesiones y los mediadores llegaron a proponer una alternativa intermedia entre las posiciones de las partes, celebrar una elección parcial pero sólo en los colegios en controversia, que Ayala Aceptó, pero Feliciano y CODEMI no.”  ¡Qué bonito les quedó! ¿De dónde sacaron eso de las “tres sesiones”?, que sepamos fueron dos reuniones, la tercera es puro bulto.

Como lo “aseguraron” los supuestos mediadores, es cierto y punto. ¡Qué clase de evidencia, señores! ¿Es cierto y no necesita verificación porque ellos, los únicos portadores de la verdad, lo dicen? Santos y Pedraza no pueden asegurar ese silogismo simplón, entre otras cosas, porque no es fiel a la verdad. Lo primero que debieron averiguar los editorialistas del otrora periódico de la nación puertorriqueña, es la versión de CODEMI y del abogado de la FMPR, Ricardo Santos Ortiz. Al conformarse y abrazarse a una sola versión, la de Educamos, pecaron, por lo menos, de unilaterales.

¿Por qué CODEMI se retiró de la mediación? Sencillamente, porque no era mediación de verdad. Era un ejercicio en futilidad donde Ricardo Santos y Luis Pedraza, en menor medida, trataron de persuadir, de la peor manera posible, a María Meléndez, María E. Lara, Darnes Fernández, Hugo Delgado y a Luis Ángel Torres, de que aceptáramos una propuesta de Educamos, que esa misma mañana había sido rechazada por CODEMI. Si eran mediadores de verdad, ¿por qué insistieron en que aceptáramos la propuesta de Educamos? CODEMI había planteado la posibilidad de una elección para la presidencia, pero esa fue rechazada por los mediadores y por Educamos, lo correcto en un proceso que no sea una burla de mediación, es que se busque otras opciones que no sea la particular posición de uno de los grupos.  Pero los hechos demostraron que Pedraza y Santos no fueron allí a mediar. Señores de Claridad: la elección parcial en los colegios en controversia no era una alternativa intermedia como ustedes alegan, era uno de los extremos en la controversia. Seguro que Eva Ayala la iba a aceptar, si era su principal propuesta, recogida por sus emisarios, perdón sus mediadores.

Y cuando decimos de la peor manera, posiblemente estamos utilizando un eufemismo. Particularmente Ricardo Santos, con una arrogancia no apta para amigos, nos regañó, exigió la presencia de Rafi porque si no allí no se podían tomar decisiones, cuestionó los reglamentos internos de la FMPR, dijo que las normas aprobadas por la Junta de Dirigentes de la Federación eran un disparate, nos amenazó con sacar a la luz pública lo que allí se discutiera y, entre otras cosas, nos trató de chantajear con el “daño que le estábamos haciendo  a la representación legal de la FMPR”. En ese ambiente, era muy poco lo que podíamos discutir. La reunión por poco termina como el rosario de la aurora y planteamos con toda claridad que no le íbamos  a permitir a él ni a nadie que nos faltara el respeto ni se arrogara la autoridad para cuestionar los reglamentos internos de la FMPR.

Por otro lado, los mediadores mienten a sabiendas, y Claridad, cuyo respeto por la verdad parece estar de vacaciones, los respalda,  cuando alegan que CODEMI negó ante la Comisión de Relaciones del Trabajo que existiera tal proceso de mediación y negociación. Repetimos, mienten a sabiendas. Allí, en la reunión mencionada,  Pedraza y  Santos trajeron esa mendaz información y le contestamos que era totalmente falsa. CODEMI no fue citado como parte de ese pleito a pesar de ser afectados por las decisiones que se están tomando; allí quien habló siempre fue la Federación de Maestros a través del Licenciado Ricardo Santos Ortiz. El abogado de la FMPR no negó en ningún momento que se estuviese dialogando o negociando. De hecho, no podía hacerlo porque los Comisionados estaban informados desde el primer día de vistas de que se estaban realizando conversaciones para ver si era posible llegar a un acuerdo fuera de la Comisión. Por lo tanto, lo escribimos en negritas: paren de decir y publicar esa mentira, por favor.

La referencia a los “destacados dirigentes sindicales” suena a demagogia para que el lector infiera, que por ese “standing”, su palabra está dotada de entera credibilidad, contrario a la posición de los representantes de CODEMI que participamos en la mentada mediación. Manido recurso discursivo que pasa por alto que los dirigentes de CODEMI, electos por varios miles de maestros, también somos destacados dirigentes sindicales y no por eso nadie tiene que asumir que siempre tenemos la razón o darle mayor peso a nuestro punto de vista. Baste hacer referencia a los señalamientos de Luis Pedraza, aceptados y reproducidos por Claridad, poniendo en “duda los valores políticos de democracia que esa organización alega tener y que no se vieron puestos en práctica y comprueba que de parte de CODEMI no hubo intenciones de buscar un acuerdo.” ¿Quién dice eso es un destacado dirigente sindical? Suena a broma de mal gusto, pero representa una grave irresponsabilidad, que una persona que lleva más de 25 años fungiendo como burócrata sindical, sin ser electo por nadie, siempre designado de dedo, cuestione la firmeza de los valores democráticos de la FMPR. Mal puede dar lecciones de democracia  una persona que no sabe lo que es trabajar desde la base; que como el muchacho de los siete fondillos, como quiera que lo tiran cae sentado… en el liderato. Quizás por eso Claridad lo caracteriza como “destacado”, porque siempre ha trabajado, como la grúa, desde arriba. Eso, sin que hablemos del capítulo de PROSOL, porque no acabamos.

Aunque no albergamos la menor idea de que le hagan caso a lo que estamos planteando, debe quedar claro que, desde nuestro humilde punto de vista, quizás la principal razón de por qué la supuesta mediación fue un fracaso estrepitoso fue la actitud parcializada de los mediadores que en vez de mediar fueron a imponer y de entrada, minaron el camino que teníamos que recorrer. Desgraciadamente, actuaron como comisarios políticos de Educamos.

Para no dejar dudas de dónde están sus preferencias, los editorialistas de Claridad, arremeten contra la Elección Especial autorizada por la Junta de Dirigentes tildándola de: “ese proceder irregular con los procesos internos y reglamentaciones de la Federación, y en definitiva, con la voluntad de los maestros, dista mucho de la transparencia y verdadera democracia que se espera y se necesita en el sindicalismo.”  ¿Por qué realizar una nueva elección para resolver definitivamente una controversia, que según los mismos que nos critican aducen que le está haciendo daño a la otrora combativa unión y a todo el movimiento obrero, es contrario a los procesos internos y reglamentaciones de la FMPR? Claridad guarda silencio. Pero podemos contestarle que si seguimos su óptica de árbitros externos de la democracia sindical, esa elección es tan reglamentaria como una nueva elección en los centros de votación en controversia apoyada por Eva Ayala, los mediadores frustrados y, por supuesto, Claridad. No sería la primera vez, que se realiza una nueva elección en la Federación de Maestros, se hizo en el caso del Distrito de Isabela después de las elecciones internas del 2003. La diferencia es que allí CODEMI siguió los procedimientos internos de la FMPR; apeló la decisión de la Junta de Dirigentes ante la Asamblea de Delegados, la asamblea autorizó la elección y la candidata de CODEMI ganó.

No entendemos cómo se puede sostener sin sonrojarse, que una elección, donde participarían los seis candidatos nacionales, cuando solamente dos están en controversia, puede “distar mucho de la transparencia y verdadera democracia”. Es todo lo contrario, ante una disputa que amenaza con extenderse por varios años, con la consabida “incertidumbre” que los procesos legales causan, lo correcto es acudir al juez supremo del sindicato, su matrícula; para que sean los federados (as) los que digan la última palabra. ¿O es que Claridad prefiere que este proceso no se resuelva o peor aún, que lo resuelva la patronal Comisión de Relaciones del Trabajo? ¿Se cumple mejor con la “voluntad de los maestros”, aceptando que decida el instrumento patronal que una y otra vez ha tratado de destruir a la Federación de Maestros? Nadie en su sano juicio puede argumentar con siquiera una pizca de credibilidad que es más democrático que cinco (5) Comisionados enemigos de clase del magisterio en lucha decidan una elección sindical a que lo decidan los maestros y maestras miembros de la Federación de Maestros.

Obviamente no nos extraña la curiosa concepción democrática de los amigos de Claridad. Esa parece ser la tendencia predominante, desgraciadamente,  en el movimiento sindical donde se ha aceptado descaradamente la intervención de los mecanismos patronales del estado en los asuntos internos de los sindicatos. Particularmente, entre las organizaciones de empleados públicos, muchas de éstas apéndices del Estado, la lucha legalista y los aguajes de negociación, son la nota predominante. Esa tendencia es producto, entre otros factores, de la concepción de colaboración de clases defendida por los sindicatos empresariales, chupa-cuotas, de la AFL­-CIO, la SEIU y de otros tantos que con apellidos criollos se dedican a lucrarse de los trabajadores.  A esos, donde no existe democracia de ningún tipo, no realizan elecciones directas, reciben salarios de cientos de miles de dólares y viven como potentados, mientras sus representados perciben salarios de hambres, a esos Claridad les pasa la mano. Sería bueno averiguar cuál es la posición de los compañeros sobre la reciente elección de la Unión General de Trabajadores (UGT) que después de 26 años sin realizar elecciones, puso cuatro (4) colegios para que votaran más de 20,000 miembros. Causa curiosidad saber cuál es su versada opinión sobre los turbios manejos de la SEIU de Andy Stern y Dennis Hickey Rivera, flamante donante del periódico, que hace elecciones religiosamente, cuando dios quiere, y recientemente, como parte de la sindicatura de la United Healthcare Workers (UHW), botaron a un gran grupo de dirigentes electos del área de California porque, entre otras cosas, criticaron las prácticas corruptas del liderato nacional de la unión. Ese Dennis Hickey es el mismo que junto a Roberto Pagán y Aida Díaz, aliados con el gobierno de Acevedo Vilá y la Comisión patronal, dirigió la campaña millonaria durante la elección sindical espuria donde no se permitió participar a la Federación de Maestros. No queremos pensar que como Dennis y sus amigos hacen pingues donaciones económicas a Claridad esa sea la razón del silencio del periódico sobre el sindicalismo antidemocrático, chupa-cuotas y colonialista que practican. Sólo eso podría explicar que, a unos días para finalizar el Referéndum, Claridad publicara un artículo del burócrata Roberto Pagán con un titular que decía que el SI había ganado abrumadoramente. Esa vergüenza ¿era parte de la compra?

Hablando del rey de Roma. Por poco se me olvida preguntar la autorizada versión de Claridad sobre la negociación del SPT, que dirige Roberto Pagán, que en vez de organizar a su matrícula para luchar contra los despidos de la Ley 7, negoció el despido del 49% de los conserjes afiliados a la unión. ¿Esa joya de la negociación colectiva universal no merece un análisis o, por lo menos, la preocupación de Claridad? Esa entrega sin luchar, que traiciona los intereses de sus afiliados, ¿no tiene un impacto negativo en el movimiento sindical que tanto le preocupa a Claridad? ¡Qué memoria la mía! Olvidé que Roberto es del combo de Claridad y esos están más allá de toda sospecha.

Como diría Héctor Lavoe, todo tiene su final. Y, yo añado, todo tiene su explicación. El penúltimo párrafo del editorial de Claridad es el himeneo, la motivación, del escrito, que evidentemente no fue elaborado porque sus autores estén preocupados por la verdad de los procesos internos y mucho menos, por la democracia sindical. Dicen a modo de epitafio: “Ya la Federación de Maestros, que en un momento histórico fue una de las más combativas y esperanzadoras uniones del país, venía seriamente debilitada tras una huelga que amplios sectores del país, incluyendo maestros, consideraron innecesaria y muy dañina para la negociación colectiva en la que estaba inmersa.” Un mar de diferencias separan al sindicalismo empresarial burocrático que defiende el periódico y el que representa el liderato de la FMPR.

Corregimos el aserto malalechoso: la Federación de Maestros no fue una de las uniones más combativas y esperanzadoras del país, la FMPR sigue siendo una, si no la más combativa, de las uniones del país, aunque a los amigos de Claridad le moleste aceptarlo. A ustedes le gustaría que fuese así, para abrirle paso a la Asociación patronal y a SEIU, pero agraciadamente, están equivocados. ¿Qué unión tiene más presencia pública, denunciando constantemente los abusos patronales, defendiendo los derechos del magisterio todo y proponiendo alternativas educativas? ¿Qué unión realiza más actividades y acciones de militancia que la FMPR? ¿Qué unión tiene la vida interna de trabajo de más de 80 uniones locales activas en todo el país? ¿Qué unión se ha enfrentado sin dobleces, sin entrega, a las ofensivas destructivas de los gobiernos de turno de los ricos y poderosos? Si hay esperanza, como estamos convencidos de que la hay, para derrotar los planes anti-obreros de los patronos y su gobierno, estará cimentada sobre el trabajo de uniones como la Federación de Maestros que no se rinden ni se venden.

Es innegable que nosotros no le pedimos permiso a nadie para luchar y desarrollar nuestras estrategias, mucho menos a observadores prejuiciados que desde posiciones olímpicas pretenden convencer a los trabajadores de que la única vía posible es la entrega de la esperanza proletaria a los populares y a sus aliados populetes. Conscientes de que el liderato de la Federación sólo se debe a la matrícula federada, en consulta constante con los cuerpos de dirección más amplios y democráticos, nnhemos elaborado nuestras estrategias de lucha, incluyendo la histórica Huelga Magisterial de febrero-marzo de 2008.

Mueve a lástima la conclusión, repetida hasta la náusea por los enemigos de la lucha magisterial, de que la FMPR quedó “seriamente debilitada” tras la huelga magisterial. Pero antes de entrar en ese punto queremos contestar el no menos falaz argumento de que “amplios sectores la consideraban innecesaria y muy dañina para la negociación colectiva”. Lo primero que debemos aclarar es que parece que los amigos de Claridad se miran al espejo y ven al país; siendo cuatro gatos, siempre hablan como si representaran la opinión de todo el país, pero agraciadamente no engañan a nadie. Por otro lado, la huelga magisterial, el nombre lo dice, no se proponía complacer a “amplios sectores del país”, obviamente nos interesaba lograr el apoyo mayor a todos los niveles, pero siempre lo más importante, lo determinante era el apoyo y la voluntad de lucha de los maestros y maestras. Por lo general ninguna huelga que pare las clases en el Departamento de Educación cuenta con el apoyo de la mayoría del país, esa es la historia, conocida ampliamente, de las huelgas del 74 y la del 93. Si los maestros o cualquier otro sector de los trabajadores, hubiesen esperado a que la mayoría o un sector considerable del pueblo apoye sus huelgas, nunca se hubiesen lanzado a la calle. El argumento de Claridad es un llamado a la pasividad, a la entrega, que ni los maestros ni nadie le puede hacer caso.

La huelga magisterial fue un movimiento masivo y plenamente democrático donde miles de docentes confrontaron las políticas anti-obreras y anti-pedagógicas del gobierno de Acevedo Vilá y defendieron sus derechos con plena consciencia de las consecuencias de esa lucha. El gobierno, con Aragunde a la cabeza, pretendía desmantelar los derechos adquiridos de los trabajadores de la educación, destruir a la FMPR y privatizar las escuelas a través de las escuelas chárter y el magisterio aceptó el reto. Fue un proceso de preparación de más de un año, se realizaron miles de actividades de orientación en las escuelas, en tiempo lectivo, por las tardes y por las noches y cientos de actividades de militancia, tanto nacionales como locales. Distribuimos más de un millón de boletines a los maestros y más de un millón adicional entre los padres y las comunidades escolares. ¿Qué sindicato de esos que Claridad nunca critica ha sido capaz en algún momento de su existencia de realizar un trabajo de propaganda de esa magnitud?

De principio a fin, fue la matrícula federada la que tomó las decisiones fundamentales. Desde la Asamblea de Delegados que aprobó el voto de huelga (más de 1,200 delegados) pasando por la Asamblea General que ratificó el voto con la participación de más de 7,200 maestras y maestros, hasta la Asamblea General que decretó el fin de la huelga donde estuvieron presentes unos 10,000 federados (as). Durante los diez días de huelga realizamos tres movilizaciones nacionales multitudinarias como ninguno otro sindicato ha realizado en este país. Obviamente ese esfuerzo monumental no fue suficiente para lograr los objetivos principales de la huelga, pero sería una mezquindad pretender que los acuerdos logrados, aunque insuficientes, no fueron muy importantes. Fue la huelga y no otra cosa la que propició los aumentos de $250 mensuales, el detente de las escuelas chárter y la privatización, la cláusula de no represalias y la garantía de los derechos adquiridos, entre otros acuerdos. Pero el logro más importante de la huelga, que por sí solo hubiese justificado el sacrificio realizado, fue demostrarle al patrono-gobierno que los trabajadores de la educación nos dimos a respetar por encima de las amenazas, la represión de la fuerza de choque y el peligro real de ser destituidos de nuestras plazas, como dice la Ley 45. Que miles de maestras y maestros se hayan lanzado a la huelga, con todas las fuerzas patronales, los traidores, los comentaristas radiales a sueldo y las uniones chupa-cuotas aliadas con el gobierno en contra, pisoteando la ley 45, es un hecho sin precedentes en este país. El nivel de consciencia de clase evidenciado por miles de maestras y maestros, es todo menos una muestra de debilidad.

La huelga era sumamente necesaria para los trabajadores de la educación. Era el recurso más contundente con que contábamos para detener una ofensiva patronal anti-magisterial de grandes proporciones. ¿Cuál fue el pecado que cometimos? ¿Que no le consultamos a los abogados y burócratas que escriben en Claridad que pretendieron, sin ser maestros, determinar cuándo podíamos irnos a la huelga y cuándo no?  Obviamente, no le hicimos caso a los sindicalistas de escritorio, entre otras cosas, porque más de 7,000 maestras y maestros decidieron en Asamblea General que habría convenio o habría huelga y definitivamente, no le íbamos a fallar. El liderato de la Federación no aprueba votos de huelga de agua para luego echárselos al bolsillo como hicieron otros. El sindicalismo clasista que practica la Federación se basa en la confianza en la voluntad de lucha de la matrícula y no en las comodidades o temores de un liderato.

¿Cómo es posible que Claridad diga que lanzar la huelga fue una decisión dañina para la negociación colectiva en que la FMPR estaba inmersa? Yo que estuve en todas las sesiones de ese conato de negociación, durante treinta largos meses, nunca vi a los editorialistas de Claridad en la sala de reuniones. ¿A menos que estuvieran encubiertos en el maletín de Frank Zorrilla? Porque me imagino que para decir lo que dijeron, si no son unos irresponsables, tenían que estar allí. Lo más seguro fue que le creyeron a Carlos Gallisá, que a su vez le creyó a su amiga, Charo Meléndez, oficial de prensa de Aragunde, etc., etc. Nada, repito nada, le podía hacer daño a la negociación colectiva, precisamente porque no había realmente negociación. Citando a Cheo Feliciano, no se puede dañar lo que nunca ha sido bueno. Si Claridad, en vez de estar buscando argumentos para criticar al liderato de la FMPR, hubiese estado atento a las decenas de denuncias públicas que hicimos sobre la actitud de cero negociación del Comité Patronal, se hubiese percatado de que el patrono no quería negociar nada. Que mientras arrastraba los pies para que llegara el verano y no se pudiera negociar más, Aragunde nos radicó cinco querellas de prácticas ilícitas para descertificarnos y no tener que negociar con la Federación. Por consiguiente, si el Comité Ejecutivo de la FMPR no implantaba el voto de huelga aprobado por la Asamblea General en febrero o las primeras semanas de marzo, nunca hubiese habido huelga, y por supuesto el patrono nos hubiese pasado el rolo.

Pero aquí subyace un problema de mayor jerarquía. En aquel momento se nos criticó porque en vez de irnos a la huelga y arriesgarnos a la descertificación, debimos preservar el Instrumento de lucha a toda costa, aunque eso implicara echarnos el voto de huelga en el bolsillo. Pensamos que esa actitud es la antesala de la traición a los principios del sindicalismo clasista y militante que representa la FMPR. Las uniones se hicieron para luchar y defender los intereses de clase de sus afiliados, el instrumento es importante y necesario, pero no puede ser una excusa para no arriesgarse o dejar de luchar hasta las últimas consecuencias. ¿Para qué sirve una unión que no es capaz de sacrificarse por sus unionados cuando éstos verdaderamente lo necesitan? Para el mangó bajito y el jueyito saca’o no hacen falta sindicatos.

Muchos de los que nos criticaron, eran parte interesada en lograr la derrota de la FMPR. Dos razones, ambas de clase, los lanzaron contra el magisterio en lucha, CODEMI y el MST. Estaban aliados con el gobierno anti-obrero de Acevedo Vilá y entregaron las negociaciones de sus sindicatos por convenios de poca monta para sacarle las castañas del fuego de la lucha de clases al patrono. Esa alianza incluía, por supuesto, la garantía de una campaña millonaria para derrotar a la FMPR y entregarle la representación exclusiva al Sindicato Patronal-ASOMA-SEIU. Por otro lado, la huelga magisterial afectaba la imagen de Aníbal como “amigo de los trabajadores”, como declaraba el liderato de SEIU, y causaba problemas para su reelección, siendo los independentistas melones la caja de resonancia de ese corrupto y anti-obrero gobierno. No por otras razones, los analistas y comentaristas a sueldo, las páginas de Claridad, los sindicatos chupa-cuotas de toda laya y el patrono-gobierno, desarrollaron su estrategia destructiva, su odio, su asqueroso veneno, contra el único sindicato no se vendió o que no renegó del derecho a la huelga.

Por eso, suena a querer hablar con un puercoespín en la boca, decir que la huelga dejó “seriamente debilitada” a la Federación. A pesar de la brutal ofensiva patronal que hemos enfrentado durante los últimos siete años y de la controversia electoral interna, la Federación de Maestros, para desgracia de Claridad, se ha mantenido activa y militante, movilizando a miles de trabajadores, en esta ocasión contra la Ley 7 y la ofensiva de despidos y privatización del gobierno anti-obrero de Luis Fortuño. Durante el paro del 15 de octubre el mismo Departamento de Educación reconoció que el 53% del magisterio se ausentó de las escuelas y apoyó el paro. Además, somos la única organización que aprobó en  Asamblea de Delegados un Plan de Lucha dirigido a participar de la huelga nacional o general que se estuvo considerando y como habíamos advertido, era un aguaje más de la burocracia sindical de Todo P.R. por P.R. y del FASyL.  La verdad que Claridad no quiere aceptar es que las uniones chupa-cuotas que se entregaron al gobierno de Aníbal y otras criollas que decidieron preservar el instrumento y no asumir la confrontación clasista,  no prepararon a sus matrículas para la lucha y terminaron incapaces de enfrentar la ofensiva patronal fortuñista.

Todo esto es parte de la tragedia del periódico Claridad. El otrora periódico de la Independencia, devenido en gaceta popular, ha escrito una nueva versión de la obra de César Andreu Iglesias, Los Derrotados. Primero, frustrados por la crisis del socialismo pequeñoburgués del PSP, abandonaron el socialismo y por supuesto, la incómoda lucha de clases. Luego, conscientes de que la independencia burguesa a que aspiraban, se les deshacía entre los dedos, también abandonaron la independencia. Y, como suele suceder en los derrumbes ideológicos, aplastados por la tierra de la desesperación, se abrazaron a las concepciones conservadoras del nacionalismo cultural, sellando su suerte a las veleidades soberanistas de mentirilla del  Partido Popular. En ese trágico periplo todo lo que les recuerde su pasado militante y revolucionario, y cómo su herencia comefuego se transmutó en fueguito popular, es anatema. ¡Lagarto sea!

La historia a veces actúa con inusitada crueldad: aquellos militantes de aquel periódico, que aborrecían a las “uniones internacionales yanquis”, ahora no pueden sobrevivir sin el situado de Dennis Hickey, la SEIU y la AFL-CIO. En realidad, sólo nos causan lástima. Ante sus ataques merecidos o inmerecidos, recordamos al Quijote: “Los perros ladran Sancho; vamos por buen camino.”

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One Comment leave one →
  1. Evaristo Marrero permalink
    mayo 1, 2010 1:52 am

    Muy buen articulo que desemascara al organo oficial de la SEIU en Puerto Rico

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