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Sindicato y lucha política

mayo 28, 2010

Luis Ángel Torres Torrres
Caucus de Maestros del MST

El siguiente artículo es parte de un debate público entre los reconocidos dirigentes sindicales Luis Ángel Torres y Ricardo Santos, desatado por un editorial del semanario Claridad en el cuál dicho periódico toma partido a favor de una de las partes en la reñida e irresuelta elección interna de la Federación de Maestros de Puerto Rico. A continuación, reproducimos la última parte de la más reciente intervención de Luis Ángel, por su importancia teórica para el debate sobre la relación entre los sindicatos y la lucha política por el socialismo.

Lee el artículo completo.

En palabras llanas el amigo Ricardo Santos está acusando a CODEMI de estar respondiendo a los designios políticos del MST. Esa es la misma acusación que año tras año lanzaban Renán Soto y Jesús Delgado, asesorados por los Hermanitos Carey, Erasto y Rey Zayas, (¡Ojo!, ese es el mismo Erasto que asesora a Ricardo, por lo tanto cualquier parecido no es pura coincidencia.), para tratar de asustar a la matrícula metiéndole miedo con los socialistas. En las elecciones pasadas los nuevos amigos de Ricardo, Educamos, se pusieron las botas resucitando la ya manida acusación, por eso no debiera extrañarle a nadie que el compañero también la enarbole. Ese campañeo no es nuevo, el patrono lo ha utilizado a gusto y gana, y Marcos Rodríguez Enema lo revivió hace poco contra Bandera Roja, la Unión de Juventudes Socialistas y el Movimiento Socialista de Trabajadores.

Aunque suene lastimoso, le recordamos al amigo Santos Ramos que sus señalamientos pueden rayar en lo que en buen español se llama cacería de brujas; atacar a los trabajadores con los que se tiene diferencias, por sus concepciones socialistas, asumiendo que el aire que respiran y todo lo que se comen, es parte de una conspiración para apoderarse o controlar los sindicatos o como dirían Pinky y Cerebro, dominar el mundo. Según esa lógica persecutoria son herejes que deben ser cazados y quemados en la hoguera del desprestigio y el cuco público. Los que recurren a esa forma de persecución o carpeteo terminan reproduciendo la más abyecta de las manías burguesas, el discrimen político e ideológico.

La política no es privativa o exclusiva de los partidos o grupos políticos, los sindicatos también hacen política y eso no tiene nada de malo. La lucha sindical o el sindicalismo son formas de lucha económica y política derivadas de la lucha de clases que define a la sociedad capitalista. Hacer abstracción de esa realidad queriendo adjudicarle propiedades negativas a la lucha política dentro de los sindicatos lo que hace es dejarle el campo libre a la política de la burguesía y los patronos para confundir a los trabajadores. Las luchas de los trabajadores, aún las más ligadas a los aspectos económicos, como la negociación de un convenio o la exigencia de aumentos de salarios, son también luchas políticas de clase, donde los trabajadores y las organizaciones socialistas tenemos el más legítimo derecho de participar e impulsar nuestros puntos de vista. La burguesía y su gobierno patronal quisieran que los socialistas no impulsáramos nuestra política socialista en los sindicatos para que su política explotadora predomine sin cuestionamiento. La incidencia del MST en las luchas sindicales o reivindicativas con “una línea política bien definida” no tiene nada de antagónico con los intereses de los trabajadores de la educación, al contrario es, y ha sido, un mecanismo fundamental para fortalecer la posibilidad de lograr los objetivos particulares de esas luchas. Pero tan importante como eso, es la función legítima de los grupos socialistas de orientar a los maestros y demás trabajadores sobre las limitaciones de unos instrumentos y formas de lucha bajo el capitalismo y la necesidad de elevar su consciencia política de clase para organizarnos en un partido o movimiento socialista. Ese compromiso lo hemos cumplido durante más de cuarenta años, de frente, sin esconder nuestra ideología socialista tras fachadas sindicales de clase alguna.

Llegamos a un punto medular. Dice Ricardo que Luis Ángel “intenta hacer una crítica velada a la UTIER por la estrategia que desarrollamos durante nuestro pasado proceso de negociación…” ¡Ecuajey! No tan velada. En algo coincidimos con el amigo Ricardo Santos; algunos compañeros de CODEMI tenemos serias diferencias sobre ese punto y otros asuntos relacionados. En lo que no podemos estar de acuerdo es en que el compañero nos acuse de tergiversar u ocultar la verdad de los hechos. ¿Somos tergiversadores y ocultadores de la verdad? ¡Ricardo: el derecho a tergiversar no existe para ti tampoco! Nadie en CODEMI ha planteado que la UTIER abandonó a la FMPR por no irse a la huelga. Estás repitiendo y adjudicando una falsedad para entonces justificar tu equivocada posición. Nosotros sabíamos que la UTIER no se iba a ir a la huelga, precisamente porque ustedes nos lo dijeron. No estuvimos de acuerdo con las razones pero lo sabíamos.

Quiero hacer varias aclaraciones sobre el particular, pero antes debo dejar planteado que para mi la UTIER, como instrumento de lucha, es parte de mis mejores experiencias político-sindicales y, durante muchos años, el sindicato de mi predilección. Las huelgas de la UTIER fueron la mejor escuela que como militante socialista podía aspirar, por eso en todas me jugué el todo por el todo, aún a riesgo de mi seguridad personal. Mi solidaridad con las luchas de la UTIER sigue tan intacta como antes, a pesar de las diferencias que pueda tener con el liderato actual del sindicato. De la misma manera, agradecemos en todo su valor la ayuda y solidaridad del liderato y sectores de la matrícula con la Federación de Maestros.

Lo cortés no quita lo valiente. La información que recibí de la reunión a que Ricardo hace referencia no incluye el que en la misma los líderes de la UTIER hayan sido objeto de insultos de parte de los compañeros Elena, Rafi o Miguel Báez. Dicho sea de paso, esa fue una reunión entre representantes de la UTIER y representantes del Caucus de Maestros del MST. No fue una reunión oficial con la FMPR. Es cierto que Elena los llamó “impotentes”, lo cual, según me dice la compañera, ustedes cogieron a relajo, pero no fue en referencia a no irse a la huelga con la FMPR. Fue, tengo entendido, ante la sorpresiva admisión por ustedes de su incapacidad para detener la producción de energía eléctrica mediante la huelga. Quizás el vocablo “impotentes” no fue el más preciso, pero si uno dice que no se va a la huelga porque es incapaz de parar la producción, es evidente que la potencia está bien bajita.

Tenemos un serio diferendo con los dirigentes de la UTIER sobre cuál debe ser la estrategia obrera más acertada para la lucha de los trabajadores, tanto política como sindicalmente. El liderato de la UTIER aprobó un voto de huelga con la intención de nunca usarlo, aún cuando la matrícula no estaba consciente de esa estrategia. Yo había escuchado de votos de huelga que se toman pero no se utilizan porque cambian las condiciones en que fueron aprobados. Pero un voto de huelga que se aprueba por una asamblea general de varios miles de trabajadores con la certeza de que NUNCA se va a poner en práctica, es algo totalmente novedoso e inusitado. Es lo que en el argot sindical se conoce como un voto de agua. ¿Se acuerdan cuando Ricardo criticaba a los líderes chupa-cuotas porque lo que hacían era “lucha libre”, es decir fingían que estaban luchando cuando en realidad estaban aguajeando? Algunos no olvidamos.

De hecho, conversando con compañeros de la base de la UTIER, que aparentemente no estaban al tanto de la “estrategia” de no huelga, nos decían que había la voluntad de irse a la huelga, aunque expresaban la preocupación de que no se estaba preparando a la matrícula. Las declaraciones constantes del presidente no dejaban lugar a dudas de que el voto de huelga no era en serio. Ricardo Santos no perdía oportunidad para decir que “la mejor huelga es la que no se hace”. Si un liderato le lleva ese mensaje a su matrícula la está desarmando y desmovilizando directamente. Le está diciendo que la huelga es negativa y que por tanto, no vale la pena realizarla. Súmele los otros mensajes negativos propalados por el liderato sobre que el “patrono quería provocar la huelga” y las críticas desbocadas al sabotaje en el contexto del incendio en la Planta de Palo Seco. Si se enseña a los trabajadores que la huelga es una provocación patronal, nadie se va a preparar para una huelga que le conviene al patrono. Por otro lado, yo sé que el Patriot Act es una amenaza permanente, pero de ahí a desarmar a los trabajadores hay una gran distancia. Es mejor seguir el consejo de Daddy Yanqui, quedarse callado y no mal educar a la matrícula.

Obviamente, lo peor es la declaración de “impotencia”; la aceptación de que la huelga no se puede realizar porque los trabajadores son incapaces de detener la producción de energía eléctrica. Reconociendo que ese es un objetivo sumamente difícil de ejecutar, me parece una posición burocrática que sea el liderato quien decida de antemano que no va a haber huelga, que ni siquiera va hacer el intento de que sean los trabajadores los que se confronten con las dificultades que una huelga en la AEE acarrea. De facto el liderato tomó su falta de voluntad para arriesgarse en una huelga como si ese fuese el sentir de la matrícula.

¿Se le puede llamar estrategia a ese yoyo sindical? En una estrategia obrera se prepara a la matrícula para enfrentar distintos escenarios y utilizar todos los medios necesarios y adecuados para lograr la victoria, incluyendo el instrumento de lucha más contundente y más sacrificado, la huelga. No es correcto, por consiguiente, que el liderato establezca que un medio, como la huelga, no se va a utilizar porque según su particular criterio, la producción no se puede detener. Eso si acaso, es una estrategia trunca. Si uno tiene problemas para detener la producción lo que debe hacer es buscar los recursos humanos y materiales para lograrlo, todo sistema tiene sus debilidades sobre las cuales se puede trabajar, si hay voluntad. Lo que hizo la UTIER no fue “resistir y luchar” fue aceptar su incapacidad para detener la producción y resistir lo más posible hasta firmar el convenio. Y se firmó. Si el patrono no hubiese firmado ¿todavía estaríamos esperando?

Definitivamente, yo conozco menos de la AEE que los dirigentes de la UTIER, pero nadie me ha convencido todavía de que ese patrono es todopoderoso. He participado en todas las huelgas de la UTIER desde 1973, en la base, en las tareas de presión más sencillas y en las más complejas, y siempre contra los presagios de presidentes y compañeros que han pensado que nada es posible, la lucha y la creatividad de los trabajadores nos han sorprendido positivamente en muchas ocasiones. Me resisto a pensar que los más de 5,000 miembros de la UTIER, que conocen mejor que nadie el sistema, acepten que la huelga está clausurada hasta que se congele el infierno. Definitivamente, si no se van a entregar los guantes, hay que tener voluntad para preparar a la matrícula para el combate, aunque el reto sea difícil, con tratar no se pierde nada, al revés, siempre se gana algo. Lo que no es de dirigentes, mucho menos aquellos que tienen un nivel de consciencia política más avanzado, es negarse a preparar las condiciones para hacer efectivo un proceso huelgario y mucho menos, darse por vencidos sin tratar. Ahí tenemos una diferencia insalvable con los dirigentes de la UTIER.

La última huelga de la UTIER fue en 1981, hace 29 años. La mayoría de los miembros del sindicato no han pasado por la experiencia de una huelga, los veteranos están jubilados. Ricardo nos dice que alcanzaron los objetivos trazados y preservaron el instrumento, ¿eso era realmente lo que quería la matrícula o sencillamente lo que estaba dispuesto a dar el patrono desde el primer momento? Más importante aún, ¿preparó esa estrategia a la matrícula o a los sectores principales para el combate? Lo invito a reflexionar si la matrícula de la UTIER está hoy mejor preparada para enfrentar la ofensiva patronal privatizadora del gobierno de Fortuño que lo que estaba durante la ofensiva del gobierno de Aníbal. Ya le están destruyendo a PROSOL-UTIER y no han podido siquiera resistir. Cuando comiencen las privatizaciones de las instalaciones a través de las APP, ¿los trabajadores estarán dispuestos a sacrificarse, incluyendo lanzarse a una huelga, método de lucha desprestigiado por el liderato que cree que la mejor huelga es la que no se hace?

Entre el liderato de la UTIER y el de la FMPR existe un gran abismo. Los dirigentes de la UTIER creen que lo importante es la visión economicista de lograr los objetivos reivindicativos a través de una lucha principalmente mediática y de actividades limitadas por la falta de voluntad para irse a la huelga. En esa concepción es fundamental la preservación del instrumento por encima de la lucha militante. Los dirigentes de la Federación, por el contrario, pensamos que además de los objetivos o demandas reivindicativas, es importante desarrollar la consciencia de clase de los trabajadores tanto en el plano económico como político. Que ninguna negociación ni actividades mediáticas sustituyen la conciencia que le imprime a los trabajadores la experiencia de una huelga combativa y democrática, aun con todas las limitaciones que tenga. Para nosotros el instrumento de lucha es importante, pero no puede ser más importante que desarrollar la voluntad de lucha del magisterio. Y trabajamos ambos niveles de la lucha social, confiando en la matrícula impulsamos las posiciones más avanzadas y que sea ésta la que decida finalmente.

Ricardo, puedes dormir tranquilo. CODEMI no va a cambiar la Federación de Maestros por un partido o movimiento político como el MST. Ambos instrumentos de lucha son necesarios y complemetarios. Guarda la bola de cristal; CODEMI, distinto a lo que tú y tus asesores creen, es un grupo heterogéneo, donde participan compañeros(as) del PNP, del PPD, del PIP y por supuesto, del MST. Pero por encima de esa composición CODEMI es un grupo de dirección de combate clasista, no está hecho para la conciliación de clases. Decir o insinuar que CODEMI es un grupo socialista o un títere del MST, es tener ganas de confundir descendiendo a las catacumbas de la cucomanía.

La forma en que finalizas tu artículo, citando a Sancho Panza, aplica muy bien a tu caso. Ricardo: son molinos, no son gigantes conspiraciones urdidas en la obscuridad de la noche. Aquí los únicos gigantes son las exageraciones deliberadas sólo comparables con la falta de voluntad de un sector del liderato obrero. Eso es todo lo que tengo que decir sobre este asunto.

Lee el artículo completo.

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