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¡Qué clase de Paro, el Paro de Clase!

septiembre 18, 2010

Luis Ángel Torres Torres
Caucus de Maestros, MST

La marea de camisas y banderines amarillos distintivos de la Federación de Maestros no dejaban lugar a dudas sobre quien convocó y se echó sobre sus hombros la construcción del Paro Magisterial del 26 de agosto pasado. La multitud estimada en más de 10,000 asistentes abarrotó las calles de San Juan llevando un contundente mensaje al gobernador, al Secretario Rivera Sánchez y a los legisladrones del capitolio, de que el magisterio está en pie de lucha. El entusiasmo contagioso, los cánticos de resistencia y la fuerza de la acción concertada militante, eran un espectáculo evidente de la capacidad de lucha extraordinaria que ha ido forjando a golpes de rebeldía la vanguardia del magisterio puertorriqueño. Pero la masividad de la marcha a la Fortaleza fue sólo la punta del témpano de fuego.

Desde tempranas horas de la mañana, los medios de prensa y los funcionarios y delegados de la Federación, atestiguaban el éxito rotundo del Paro. En muchas escuelas se organizaron piquetes y apenas uno que otro empleado acudió a trabajar. Los estudiantes brillaban por su ausencia testimoniando el sólido apoyo de los padres y madres a las demandas enarboladas por el Paro. Un verdadero y único paro de clase, en el doble sentido de la palabra: se paralizaron las clases en el 99% de las escuelas, sólo en apenas unas 15 escuelas, según el Secretario designado que nada designa, un puñado de maestros rompehuelgas y directores fingía que trabajaba. Más de 450,000 estudiantes se ausentaron de las escuelas, sólo unos 10,000 distribuidos en diezmadas mesnadas acudieron a pasar el rato, a socializar.

El Paro fue, sin duda, una muestra palpitante del sindicalismo clasista que representa la Federación de Maestros. Paramos las clases y paramos la clase. El sector de la clase trabajadora que representa dignamente el magisterio en lucha se hizo sentir con una contundencia inusitada. Según Cocoliso, seudónimo secreto del Secretario, que nunca se ha distinguido por ser muy amigo de la verdad, unos 30,000 docentes se ausentaron de las clases, apoyaron el paro desde los piquetes en las escuelas, la Marcha a Fortaleza o sencillamente, quedándose en sus casas. Treinta mil (30,000) de treintiocho mil (38,000 y pico) de docentes nombrados, es casi un 80% de ausentismo, cifra nunca vista en la historia de los paros y huelgas magisteriales. Parecía que el Huracán “No hay clases, hay Paro”, categoría 5, había pasado por el sistema educativo y emulando a San Felipe asoló la Agencia demostrando que contra la fuerza social de la clase trabajadora en lucha poco pueden los burócratas y los gobernantes fascistas de turno. Pero, tan importante como eso, la clase desbordó los confines del magisterio para movilizar a más de 13,000 empleados no docentes del Departamento que nunca antes, en su vida caballero, se habían ausentado masivamente. De un total de unos 20,000 conserjes, empleadas de comedores, secretarias y trabajadores I, más del 50% se ausentó de las escuelas en solidaridad con el Paro. Por primera vez, la clase definió la lucha y dejó de lado, aunque fuera por un día, las diferencias artificiales que el capitalismo ha creado para mantenernos separados.

¡Qué clase de Paro, señoras y señores! Tan es así que días antes del evento del 26, el Gobernador le pidió a la Federación de Maestros, a través del Secretario del Trabajo, que le dijera qué tendría que ofrecerle para que el Paro no se realizara. La contestación fue clara y al hígado: ya esa flecha fue lanzada y nada la detendrá hasta que caiga, pero si Cocoliso se dispone a negociar inmediatamente y a considerar positivamente las demandas magisteriales, lo que venga después del Paro será evitable. El 23 de agosto se dio la reunión con el Secretario que, dicho sea de paso estaba más perdío que un juey visco, pero por soberbia o por la razón que sea, se tardaron demasiado y el Paro fue lo exitoso y contundente que se sabía iba a ser.

El rabo, por más que se agite, no mueve al perro. La ola incontenible que se convirtió en el tsunami del 26 de agosto no fue fortuita y muchos menos producto de aquellos que soplaron la llama cuando ya el incendio los estaba devorando. Cuando la Federación de Maestros aprobó el voto de Paro el 30 de julio no fueron pocos los que dudaron de la certeza de realizar un paro en agosto y otros, como las aves agoreras de Educamos, se opusieron y lo condenaron al más estrepitoso fracaso. La patronal Asociación de Maestros se tiró al ruedo inmediatamente para decir que un paro no servía para nada, que lo importante era realizar una huelga allá para enero del 2011, junto por supuesto, con una huelga general, cuyo general todavía no se ha graduado de la academia pues se colgó en el examen de estrategia. Incluso resucitaron el manido discurso de que un paro deja a los niños sin el pan de la enseñanza al principio del curso escolar. ¿Y ÚNETE? Muy bien gracias. Sencillamente le hizo coro a la patronal y a educamos.

Apenas unos días después de la Asamblea de Delegados le cursamos una carta a la patronal ASOMA y a ÚNETE convidándolos a coordinar el Paro con la Federación de Maestros. Silencio total. La FMPR estableció la fecha y elaboró un Plan de Lucha y lo comenzó a poner en ejecución. El silencio total continúa. En ese momento, aparentemente, el paro no era una buena inversión publicitaria para las mal llamadas “organizaciones magisteriales” a la derecha de la FMPR. Educamos seguía regando su veneno contra el Paro que auguraban iba a parar en el desastre.

Par de semanas después se reciben sendas cartas de ASOMA y de ÚNETE, donde coincidencialmente nos critican porque convocamos al Paro sin su consentimiento, y tuvieron el atrevimiento de citar por su cuenta una reunión poniendo cada uno por separado las condiciones, resumidas en que había que crear un frente amplio en defensa de la educación. Cosa curiosa, ambas cartas establecían que educamos tenía que estar en la reunión oficialmente como si fuera una organización aparte. Le contestamos las cartas y les indicamos que estaban interviniendo en los asuntos internos de la FMPR lo cual no íbamos a permitir. Le reiteramos la invitación a reunirnos y seguimos los preparativos para el paro. Finalmente sólo ÚNETE aceptó y acordamos coordinar unas cosas muy mínimas. La patronal ASOMA nos envió una carta deseándonos suerte pero diciendo que no iban a auspiciar el paro con la FMPR.

Es evidente que la posición asumida por estas agrupaciones respecto al llamado al paro es vergonzosamente oportunista. La evidencia es contumaz. A finales de agosto del 2009 la patronal ASOMA llamó a un Paro que fue un fracaso rotundo y demostró, entre otras cosas, que aunque gastaron millones en publicidad en los medios, no tienen poder de convocatoria en el magisterio. ¿Contaron con la FMPR para hacer el Paro de embuste? Nunca. Sólo los cuatro gatos de ÚNDETE y educamos los apoyaron resueltamente. Y compartieron el fracaso. Cuando la Coalición Todo Puerto Rico por Puerto Rico junto a ASOMA, convocaron al Paro del 15 de octubre del año pasado ni siquiera invitaron, mucho menos consultaron, a la Federación. La FMPR aunque no estaba de acuerdo con la forma en que se convocó el Paro, realizó su Asamblea de Delegados y se unió entusiastamente al paro. De hecho la marcha de la Federación de Maestros fue la más concurrida de todos los sectores del Departamento de Educación. Mientras la FMPR movió a más 10,000 maestros, la ASOMA, el SPT y demás sectores del DE, incluyendo a educamos que se llevó sus 75 miembros por la ruta del Fasyl, movilizaron una exigua cantidad de manifestantes. En ese momento, estas organizaciones no criticaron la convocatoria “unilateral” porque ellos eran parte de la misma, aunque dejaba fuera a la FMPR, principal organización del magisterio. Pero cuando el paro lo convoca la Federación, entonces está muy mal y se atragantan haciendo gárgaras con una “unidad” en la cual nunca han creído.

El perro es quien mueve al rabo. La unidad que pregonan la ASOMA, ÚNETE y su fiel aliado educamos, es una ficción utilizada para esconder su gran debilidad. La patronal ASOMA tiene apenas 5 o 6,000 miembros que son maestros, los demás son jubilados, supervisores, directores, la mayoría de ellos afiliados al Plan de Salud. De esos miles que son maestros, la inmensa mayoría son patronales, aliados de los directores en las escuelas y sempiternos rompehuelgas. Los asociados militantes por lo general coordinan y trabajan junto a los federados en las escuelas y enfrentan al unísono a los directores anti-obreros y represivos, muchos de ellos asociados. Pero, precisamente por la naturaleza patronal de su organización que no promueve el desarrollo de la consciencia sindical ni política, la mayoría de los asociados no están dispuestos a luchar y se convierten en los mejores aliados del patrono en los planteles. La ASOMA no se creó para luchar, se creó para vender servicios a sus socios, los cuales no están organizados para luchar, están organizados para ser recipientes de unos servicios cuyo único compromiso es pagar una cuota a cambio. Los servicios que se le deben arrancar al patrono a través de la lucha militante en la escuela y en la calle, se le compran a la patronal ASOMA. Sindicalismo empresarial y punto.

Sin detenernos mucho en la orientación política de ASOMA, es claro para todo el mundo que ésta representa los intereses de la burocracia que históricamente ha dominado el Departamento en su estrecha vinculación al Partido Popular. Los reglamentos, las cartas circulares y muchas otras políticas de la Agencia, han sido producidas y desarrolladas por los miembros de ASOMA que dirigen importantes dependencias burocráticas del Departamento. Por eso y por su naturaleza empresarial, la patronal sólo se mueve o lucha en bajo impacto cuando el PNP está en el gobierno, cuando los populares gobiernan se les apaga el fueguito y son los asesores por excelencia del patrono.

Siempre que el Partido Nuevo Progresista dirige el gobierno ASOMA asume un lenguaje incendiario y hasta habla de una huelga que nunca van a realizar. Pasa a la oposición y desempolva las tenis del aguaje. Pero se equivoca quien crea por ahí que eso la convierte en un aliado confiable de la Federación de Maestros. Varias semanas antes del Paro, quizás por ¿casualidad?, bajó la decisión del Comisionado Especial del caso de las desafiliaciones, presentado por ASOMA contra la FMPR en 1999, donde indica que tenemos que pagar más de $3 millones y nos amenaza con embargar el edificio y demás propiedades de la Federación. Miren los desmemoriados: las intenciones de la patronal de destruir a la FMPR continúan en marcha, vivitas y coleando. ¿Se puede hablar de unidad con el verdugo que tiene el hacha sobre nuestro cuello? ¿Se puede hablar de unidad entre el cordero y el lobo que lo tiene en sus fauces, listo para darle la mordida fatal?

De lo único que podría hablarse es de convergencia o coincidencia si acaso. Si en medio de la batalla entre el lobo y el cordero llega el cazador furtivo que los quiere matar a los dos, se pueden poner de acuerdo para evadirlo y hasta para combatirlo, pero no se crea nadie que pueden vivir juntos en la misma cueva. Si el cordero se duerme, el lobo le va a dar pa’bajo sin contemplaciones. La unidad entre la FMPR y ASOMA es imposible porque son organizaciones de distinta naturaleza; la Federación es el instrumento de lucha del magisterio y ASOMA es una empresa patronal que hace oposición de bajo impacto sólo cuando el cielo se pone azul.

No empece las serias contradicciones existentes, el liderato de la Federación plantea que si la FMPR y ASOMA coinciden, en un momento dado, en que debemos impulsar un paro o una huelga en el Departamento, estamos en disposición de realizar la coordinación necesaria para lograr que la acción concertada sea efectiva. Para el Paro del 26 de agosto los invitamos, pero ASOMA rechazó la invitación. Insistimos, la convergencia tiene que ser para realizar acciones concretas, como una huelga, no puede ser para crear estructuras burocráticas o frentes artificiales que sólo sirven para frenar la lucha. Estos frentes sirven también para disfrazar la falta de voluntad de los que no quieren luchar y fortalecer falsas imágenes de líderes que no representan a nadie, y de otros que incapaces de mover a sus matrículas, se llenan la boca dando directrices que ellos no se aplican. Cualquier semejanza con TPPxPR y el Fasyl es pura coincidencia.

Es importante entender que el objetivo de la coordinación unitaria tiene que ser aumentar la fuerza de las acciones que se van a realizar, potenciar los recursos para incrementar la cantidad de trabajadores que se sientan convocados a la militancia. Pero a veces, sumando se resta. Meter varias manzanas podridas dentro de un saco con 25 manzanas, aumenta la cantidad de manzanas, pero puede terminar por dañarlas todas. Esa suma es en realidad una resta. Lo mismo sucede en el terreno sindical; si la FMPR, que toma todas sus decisiones sobre paros y huelgas en Asambleas de Delegados o generales y tiene mucha experiencia de lucha militante, se une con la ASOMA que no tiene mecanismos participativos reales y que sus miembros están acostumbrados a romper huelgas, lo que se puede obtener es una estructura amorfa supuestamente unitaria que obstaculizaría las acciones de lucha y resistencia. Estamos resueltamente por la unidad con los asociados dispuestos a luchar pero no podemos aceptar que su patronal dirección nacional y sus sectores rompehuelgas, determinen el tempo de la lucha de clases.

No tenemos la menor evidencia histórica que demuestre que ASOMA está hablando de huelga en serio. La única vez en su patronal vida que esa empresa estuvo de acuerdo con apoyar una huelga fue en 1993 en contra de la Ley 18 de Escuelas de la Comunidad. La huelga duró un solo día y ya a las tres de la tarde ASOMA estaba planteando que no iba a continuarla. Una ínfima cantidad de maestros asociados participaron en esa huelga de un día, la inmensa mayoría rompió huelga y entró a trabajar. Nadie puede creer que ahora vaya a ser distinto. Aida Díaz le huye a la huelga como el diablo a la cruz y la mayoría de sus miembros son rompehuelgas, por eso estamos convencidos de que el bla, bla, sobre la huelga es puro aguaje para engañar a los compradores de sueños y baratijas. Por eso, la asamblea de ASOMA del 30 de julio, que fue citada para discutir sobre el Sistema de Retiro, no para aprobar votos de huelga, sujetó la posibilidad de huelga a que se coordine una huelga general con otras organizaciones. En palabras llanas eso significa nunca.

Lo sucedido en la coordinación con ÚNETE durante el Paro del 26 de agosto, tiene que ser aleccionador para no repetir errores. La prensa habla de ÚNETE como una de “las organizaciones magisteriales” del país y proyecta a Emilio Nieves, engolando la voz en una imitación barata de Rubén Berríos, como “dirigente magisterial”. La imagen lo es todo: parecería que comanda un ejército de maestras y maestros con el cuchillo en la boca. Pero la imagen es fatula, es fofa. ÚNETE, que algunos llaman ÚNDETE, apenas agrupa a unas decenas de maestros a los cuales el Departamento les descuenta la cuota. Personas que estuvieron presentes en la reunión donde aprobaron el “voto de huelga” del que alardean, dicen que había unas 40 personas. Cuando en la conferencia de prensa conjunta para el Paro Emilio Nieves dijo que ÚNETE tiene 4,000 o 5,000 miembros, por poco nos da otro infarto masivo y sentimos vergüenza ajena. Mintió descaradamente sin que sus cantinfladas pudieran ayudarlo a salir del mendaz averno en que la soberbia lo enterró. Dos días después, en el mar de miles de camisetas amarillas que abarrotaron las calles de San Juan, las 23 camisetas verdes de ÚNETE delataban la pequeña cantidad de miembros, contrastando con la arrogancia de su liderato.

Repetimos, sumando a veces se resta. El domingo anterior al Paro, los que lo habían repudiado por innecesario (ASOMA) o porque iba a ser un fracaso (educamos), se unieron con ÚNETE para celebrar una conferencia de prensa “unitaria” para criticar a la Federación de Maestros y particularmente, a su Presidente. A regañadientes, ante las preguntas de la prensa, tuvieron que decir que apoyaban el Paro. Y para que no quedara duda para nadie de que son plumas de la misma ave, buchiplumanomás, se cogieron de manos y sellaron su compromiso contra la Federación de Maestros. ¡Unidad, unidad, gritaron a coro esos hipócritas!

La conferencia de marras tenía un mensaje inarticulado: “Feliciano, aquí estamos unidos los que no creemos en el Paro ni en la voluntad de lucha del magisterio, pero queremos montarnos en la guagua porque, desgraciadamente para nosotros, esto va a ser exitoso. ¡Danos pon por favor!” Resulta bochornoso que Emilio Nieves que estaba auspiciando el Paro con la Federación coordinara y asistiera a una conferencia de prensa a criticar al Presidente de la FMPR haciéndole coro a los envidiosos archi-enemigos del Paro. ¡Eso es un acto vergonzoso que traiciona la poca confianza que le teníamos!

Pero, perro faldero mea a su dueño. Lo mejor de la orquestación trapense estaba por venir el día del Paro. ÚNETE y educamos no movilizaron a casi nadie para la actividad y por su insistencia en destacarse como únicos y auténticos netos se pusieron sus respectivas camisetas verdes y negras, para que los pudiéramos contar. Y los contamos, juntos como andan siempre, no llegaban a 40. Las camisetas verdes y negras se veían lo más monas, pero que poquitas eran. En el mar de miles de camisetas amarillas, hizo falta una lupa para poderlos contar. Perdonen el desvío. Emilio Nieves y su inseparable Eva Ayala nos tenían reservada otra sorpresa. Cuando Rafi estaba dirigiéndose a los miles de maestros presentes, Eva sube a la tarima escoltada por Emilio y una compañera de ÚNETE. Ella no tenía por qué estar en la tarima, los oradores oficiales eran Adriana Mulero, Rafael Feliciano y Emilio Nieves. Nadie más iba a hablar. Pero protegida por Emilio, su nuevo mentor, quisieron provocar una situación desgraciada en la tarima que desluciera la actividad, y por poco lo logran. Después de una incómoda e indignante situación logramos persuadir a Emilio de que le pidiera a la susodicha que bajara de la tarima y no insistiera en provocar un incidente lamentable. Se bajó, pero como el alacrán que ataca hasta con el rabo, al terminar la actividad para saciar sus ansias de provocación dirigida a deslucir la actividad, ella y sus hijos comenzaron a lanzar improperios contra este servidor y hasta amenazaron de muerte a algunos compañeros del grupo de seguridad. Incluso, amenazaron con traernos a unos bichotes de Comerío para que nos dieran pa’bajo. El que quiera ver que vea.

No es casualidad lo que pasó: el oportunismo vergonzante de ÚNETE y las provocaciones de educamos son parte de una concertación anti-Federación en plena juntilla con la patronal ASOMA. Por eso no extraña que educamos, cuyo liderato lleva más de dos años saboteando los trabajos de la FMPR y se dedicaron a regar veneno durante las semanas anteriores al Paro, hagan causa común con los detractores de la Federación y trataran de deslucir el Paro. Todo tiene su límite. Es una acción bochornosa y absolutamente repudiable ver a Eva Ayala y otros miembros de educamos que son dirigentes de la FMRP, juntarse y cogerse de manos con el enemigo que quiere destruir a la Federación. Sí, el mismo enemigo que pretende obligarnos a pagar más de $3 millones y embargarnos las cuotas y el edificio de la organización. Ese es un acto de traición que no tiene perdón de ningún tipo. Los que se unen al enemigo de la FMPR para atacarla no pueden llamarse federados, mucho menos dirigentes de la Federación. ¡Son una recua de traidores, que si les queda un átomo de vergüenza deben renunciar cuanto antes!

Aunque suene arrogante hay que proclamarlo a los cuatro vientos. La Federación de Maestros convocó el Paro, lo construyó paso a paso y gastó miles de dólares en propaganda de todo tipo, parafernalia y en la transportación a la marcha a Fortaleza. Miles de boletines a los maestros, miles de hojas sueltas a los padres y madres, carteles en las escuelas, cientos de charlas, cuñas radiales, cuatro conferencias de prensa y decenas de entrevistas en los medios, miles de camisetas y banderines, más de 40 guaguas para movilizar a los asistentes a la marcha, y siga sumando. Ese accionar colectivo que puso en movimiento a cientos de delegados y dirigentes federados fue el factor motorizador del Paro. Aquellos que hablan del “Paro del magisterio” a secas o del “Paro de las organizaciones magisteriales” sin darle el crédito a la Federación de Maestros brillan por su mezquindad y obscurecen la verdad con la mentira acomodaticia. Si algo demostró el Paro es que la FMPR es la única organización que tiene la capacidad de convocatoria para movilizar a la acción a la mayoría del magisterio, que en estos momentos no pertenece a ninguna organización. Todas las toneladas de odio y sectarismo contra la Federación que animan a los mezquinos de toda clase no pueden ocultar esa sencilla verdad.

Es evidente que el Paro de clase, en toda la extensión del término, tuvo una función profiláctica, de limpieza política. Asustó y conmovió al patrono. Desenmascaró el oportunismo de unos y el sabotaje de otros. Pero lo más importante, lo determinante es que comenzó a quitar los temores de los timoratos, haciéndonos conscientes nuevamente de la extraordinaria capacidad de lucha y resistencia que alberga el magisterio. La fibra de lucha está ahí, más sólida que nunca rubricada por la huelga del 2008, el Paro del 1 de mayo del 2009, el Paro del 15 de octubre del 2009 y otros eventos esenciales, en concierto para que la artesana diestra que es la Federación de Maestros la trabaje, la teja, la estimule, hasta crear el muro sólido que ningún patrono puede quebrar. La lección estratégica más preciosa que nos lega la jornada del Paro del 26 de agosto es que cualquier proyecto de lucha que se quiera construir en el magisterio tiene que partir del movimiento/activación/voluntad de los delegados, contactos y dirigentes de la FMPR. Si los dirigentes y delegados no animamos a la gente y le decimos principalmente lo que la gente quiere escuchar podremos tener un instrumento de servicios pero no de lucha. Si le decimos a la gente lo que es necesario decirle aunque no les guste mucho, tarde o temprano se mueven y transforman la pasividad en acción, incluso para realizar paros y huelgas. Esa es la gran lección del Paro que para algunos envidiosos era “imposible”, y para algunos amigos era “soso” en julio, que por vía de un análisis certero de la coyuntura y del accionar de cientos de cuadros en toda la isla, se transmutó en agosto, en el Paro más contundente en la historia de la lucha magisterial. ¡Qué clase de Paro, señoras y señores, qué clase de Paro!

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