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Carta a los compañeros César y Alvin

noviembre 6, 2010

Debate en torno al artículo sobre la CGT

Ricardo Santos Oritz
Miembro del MST

A los compañeros César y Alvin:

Leí con detenimiento su escrito circulado en facebook e indymedia. El mismo es una reacción al artículo publicado en Bandera Roja sobre la victoria legal del CGT sobre la OPEIU ante la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo. Creo que es importante hacer varias aclaraciones para evitar complicaciones aun mayores. También es importante resaltar el silencio impecable que los compañeros asumen ante las serias acusaciones que se le hacen a Manuel Rodríguez en el artículo de Bandera Roja.

Comencemos por aclarar la sentencia de los compañeros de que el CGT es un proyecto del MST. Como bien señalan a renglón seguido, dicha alegación es irrelevante a la discusión. Pero, aprovecho para señalar que se equivocan los compas. La política del MST con la clase obrera es hacer trabajo de base desde una perspectiva abiertamente socialista y militante. Para ello, participamos en la creación de caucus o proyectos al interior de la clase obrera que impulsen esta visión. Sin embargo, punto clave de nuestra participación es la autogestión obrera, y por lo tanto, no creemos en considerar que por más influencia que podamos tener en un sindicato este sea “nuestro proyecto”.

En el caso de la CGT, la misma se creó sin permiso ni la maquinación del MST. El hecho que miembros de nuestra organización sean parte del proyecto, sólo refleja el grado de inserción de nuestra organización con sectores de la clase obrera. Por otro lado, como ha sido la tradición de nuestra organización, hemos apoyado mediante propaganda, y cualquier otra vía, a los sindicatos que consideramos clasistas y militantes. Dicho apoyo enmarcado en las luchas que puedan estar librando y sin rendir nuestro derecho a ser críticos/as de las acciones futuras que puedan tomar. Ejemplo de ello fue el apoyo que se le brindó, desde un principio, al MSS. Piquetes, reparticiones, apoyo legal e ideológico, entre otras formas, fueron algunas maneras en que se expresó la solidaridad a un proyecto que comenzó muy bien, pero que, lamentablemente, no ha dejado de patinar desde aquella lamentable situación con los trabajadores de Coca Cola. Si es necesario, en otro escrito o espacio podemos continuar este debate donde se quedó.

Para finalizar con el asunto de la llamada relación CGT-MST, aclaro que, ambas organizaciones son independientes y que sólo las une la solidaridad de clase. A fin de cuentas, no nos preocupa que se hagan estas asociaciones. Sólo llamamos la atención a que sin quererlo repitamos la política macartista de asociar comunistas con sindicatos para marcarlos en la lista “negra” y condenarlos a la hoguera.

Aprovecho para llamar la atención a la obsesión de su compañero de organización, José Rodríguez, que por alguna razón siempre junta las siglas de MST-UJS-CODEMI-FMPR-CGT y qué se yo que más. Esto es un ejemplo de lo que les hago referencia. Doy margen a pensar que José no descansa en juntar esas letras cada vez que puede por alguna razón justificada. Sin embargo, les pregunto a ustedes si no es motivo de orgullo que a la organización de uno la vinculen con distintos proyectos de lucha y de la clase obrera. Igualmente, sabemos que lo que puede ser motivo de orgullo para nosotros/as –soy socialista ¡¿y qué?!- para sectores amplios puede ser leído como parte de la gran conspiración roja. Invito a que evitemos valernos de estas estrategias que nos atrasan a todos/as los que defendemos el socialismo de frente.

Continuando con las aclaraciones. Le señalo a los compas que no veo el problema político entre el MAS y el MST sobre este asunto. Yo lo único que veo, hasta el momento, son diferencias debatidas públicamente entre miembros de distintas organizaciones. Ni el artículo de BR ni los mensajes que he podido leer, señalan que las acciones cuestionables de Manuel sean parte de la política del MAS. Obviamente, si el MAS determina avalarlas, cosa que aun no han indicado públicamente, entonces sí podríamos estar hablando de diferencias entre organizaciones.

Si llegáramos a esa lamentable situación, aun no estaríamos ante un problema político entre organizaciones. Para el MST no es un problema político que el MAS apoye semejante conducta. Ciertamente, pensamos que sería un error político del MAS respaldarlas, pero hasta ahí. Nuestros problemas políticos son con el Estado y con quienes interfieren en el desarrollo de la lucha de clases. En ese sentido, estamos confiados que el CGT está en buen camino para adelantar los intereses de clase en el Fondo para el Fomento de la Industria Lechera, a pesar de las zancadillas que Manuel y la OPEIU pusieron.

Sin embargo, ustedes le ponen color al asunto de las diferencias al señalar que estamos ante un problema de seguridad para uno de sus militantes. Sobre este asunto seré bien claro: Ni al MST ni a sus miembros les interesa o desean que se tomen acciones que atenten contra la seguridad de Manuel, su familia, amigos/as y/o miembros y allegados/as del MAS. Oficialmente, les informo que no tenemos, ni hemos tenido, planes o deseos de gastar nuestros esfuerzos y recursos en atentar contra la integridad del antes mencionado. Nuestros señalamientos contra Manuel se han hecho de manera pública, por motivos que más adelante señalaré. Les digo más, si algún/a compa cercano/a o del MST comete un acto de agresión contra alguien del MAS por motivo de esta situación o cualquier otra que no sea legítima defensa, seré el primero en repudiarlo.

Por otro lado, desconozco a quién se refieren cuando alegan que miembros del MST avalaron los supuestos actos de agresión contra Manuel. Nuestra información es contraria a lo imputado. Nadie tocó ni insultó a Manuel, al menos en presencia de nuestros compañeros de organización o simpatizantes presentes. Si ocurrió no debió ser. Espero que la aclaración anterior y nuestro compromiso de “no agresión” sirva de algo. Igualmente, espero que ésto no desvíe la discusión del asunto central del artículo de BR.

Pasemos a contestar lo que los compas catalogan como ataque a la reputación de Manuel y su relación política con el MAS. Ciertamente, el artículo lanza una “bomba” a la reputación de Manuel. Las acusaciones hechas imputan serias dudas sobre las convicciones revolucionarias de un dirigente socialista. Tanto ustedes como yo nos moriríamos de vergüenza si se nos vinculara con sentarnos con un patrono a espalda del comité negociador del sindicato para cuadrar un convenio con el único objetivo de bloquear una petición de elecciones y con el efecto agravante de rendir importantes conquistas logradas en previos convenios colectivos.

La pregunta que nos debemos hacer no es si lo que se dijo es un ataque. Lo que debemos discutir es la veracidad del mismo. Personalmente, estoy convencido de cada una de las acusaciones que se le imputan a Manuel. La prueba que sustenta mi conclusión es que los miembros del comité negociador la OPEIU me expresaron tanto a mí como ante la Junta, que a pesar de ellos ser parte del comité negociador, nunca se les citó para cuadrar el convenio en las reuniones que supuestamente se dieron entre Manuel y el abogado del patrono. También me informaron que, precisamente, existía un tranque en varias cláusulas por motivo de que el comité negociador de los trabajadores no estaba dispuesto a ceder varios artículos ya negociados previamente. Estos artículos fueron rendidos en la negociación fast track que hicieron los abogados a espalda del comité negociador.

Todo lo anterior es un lado de la moneda. Quizás Manuel tiene otra versión que pueda explicar el asunto. El problema es que en la vista ante la Junta, su defensa fue, precisamente, sentar como testigo al abogado del patrono para corroborar lo antes dicho por los miembros del comité negociador. Por lo que, no veo razón para dorarle la píldora a nadie, ni pasar con ficha en nombre de la amistad o de los viejos tiempos. Cuando se trata de la defensa de la clase obrera, hay que saber distinguir el panismo de lo político. Para nosotros/as, el trabajo que realizamos como abogados/as, maestros/as, conserjes, etc., debe reflejar, en todo momento, nuestra moral revolucionaria. No dejamos de ser socialistas para buscarnos las habichuelas en la calle.

Esto no lo digo en aras de imputar superioridad moral sobre nadie. Claro que todos/as hemos dados traspiés y hemos actuado en ocasiones por debajo de lo que uno/a mismo reconoce debiera ser nuestra conducta revolucionaria. En cada momento que eso suceda tenemos que estar abiertos/as a la crítica y a la autoreflexión. Sin embargo, todo desliz tiene gradaciones. En el caso de las acciones que se le imputan a Manuel, no las considero livianas. Sé que ustedes tampoco, ya que su respuesta así lo demuestra.

Ustedes se preguntan porqué se hace referencia a que Manuel es miembro del MAS. Yo creo que la respuesta es sencilla. Por más “peleas” que tengamos entre el MAS y el MST, para el País somos la misma cosa. Somos, aunque algunos/as no lo quieran aceptar, hermanos/as políticos. Esto nos obliga a hacer las distinciones oportunas y sobre todo quienes impulsamos el socialismo, tenemos que velar por su reputación (la que sea). Las acciones de Manuel no ayudan a la reputación del movimiento socialista en el País. Es la responsabilidad de ustedes como dirigentes del MAS y de nosotros/as aclarar que se trata de un caso aislado o que a pesar de ser un dirigente socialista, sus actos (al menos en este caso) no son avalados por quienes nos consideramos socialistas.

Podrán decirme que ahora yo y el MST nos creemos los/as portaestandartes de la definición del Hombre/Mujer Nuevo/a para cuestionar de dónde nos sacamos el derecho a juzgar. Brevemente respondo diciendo que juzgamos a riesgo de ser juzgados/as. No hay problema.

Para finalizar este pensamiento, insisto en que la crítica es a Manuel, precisamente, por ser un dirigente socialista. Si la OPEIU se hubiera buscado a un/a abogado/a que no tuviera ningún vínculo con el movimiento socialista en general, créeme que ni hubiéramos mencionado su nombre. Abogados/as inescrupulosos/as hay muchos/as. Debemos cuidarnos, para evitar caer en esa lista. Precisamente, por evitar afectar reputaciones sin fundamentos, evitamos mencionar que César era el abogado que representó a la OPEIU durante toda la negociación hasta que Manuel intervino para firmar el convenio.

Te confieso César, que mi lectura de los eventos fue la siguiente: Te pidieron que cuadraras un convenio a espaldas del comité negociador y te negaste. Por lo que, Manuel intervino para hacer el trabajo sucio que tu conciencia te impidió realizar. Por la deferencia que te tengo y por no contar con evidencia que sustentara lo contrario, personalmente le aclaré a la redacción de BR que no te mencionaran en el asunto.

Sigo con las aclaraciones. Para el MST, tanto la Comisión como la Junta, así como los tribunales son parte del aparato represor del Estado. Creo que en eso estamos de acuerdo. Cuando vamos a esos foros no vamos para que se reivindique la verdad y la justicia. La verdad y la justicia que nosotros/as perseguimos se busca en otras partes. Así que, ganar o perder en esos foros no legitima ni mancha nuestras verdades revolucionarias. Así pues, no entiendo que sea una contradicción el que se utilice el ejemplo de cómo la Comisión abusó de la Federación de Maestros al meterse en las elecciones internas, o cuando la descertificó incluso antes de lanzarse a la huelga de 2008.

Cuando se gana en los foros burgueses se debe celebrar. ¿Por qué no? Eso no cambia la cosa. Como dirían en mi barrio: ¡le ganamos en su gallinero! Ustedes saben de lo que yo hablo. Estoy seguro que en algún momento Alvin le tuvo que decir a los/as miembros de Villas del Sol que la justicia no es tan justa, sobre todo si eres pobre, extranjera/o y mujer. Ustedes saben de lo que yo hablo porque nuestro trabajo depende de esa contradicción.

Finalmente, revisada la respuesta de ustedes detenidamente no veo ninguna contestación a los méritos del artículo publicado. Ni niegan ni aceptan las imputaciones contra Manuel. Eso dice mucho. No me cabe duda que ambos ya deben haber hablado con Manuel y conocen su versión. Sé que Manuel no necesita de ustedes para que lo defiendan. Sin embargo, si lo hacen, creo que deben entrar al ajo del asunto. No hacerlo, le resta seriedad a sus planteamientos.

Espero que mis señalamientos ayuden a canalizar el debate a los méritos del asunto y a que de ningún lado, los miedos y/o las pasiones, provoquen respuestas que tengamos que lamentar. Invito a mis compas, los/as del MAS y a los/as del MST, a que elevemos la altura de los debates venideros.

Actualización: Leer la  Respuesta de César Rosado Ramos.

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