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Las tribulaciones… parte 2 (2da. contestación a Rafael Bernabe)

noviembre 8, 2011

Este artículo es la más reciente contribución al debate al que se hace referencia aquí y aquí.  Las opiniones vertidas son la responsabilidad exclusiva del autor.

Bernabe: la lucha de clases es sumamente compleja, no todo es blanco y negro, hay múltiples tonalidades. La consciencia socialista puede avanzar – y ha avanzado – aun cuando el sindicato sea golpeado como ha sido golpeada la FMPR. No existe una igualdad lineal que diga: si esto sucede, tiene que suceder esto otro.

Luis Ángel Torres Torres

Comienzo la contestación a la Respuesta a Luis Ángel Torres”* del profesor Rafael Bernabe, coincidiendo en un punto: “cada cual debate como quiere y como puede.” Y le añado; como le conviene. Quizás por eso, Bernabe fue selectivo en su contestación y dejó de lado muchos de mis planteamientos y otros los moldeó a su gusto.

Confieso que estoy perplejo por su afirmación de que empiezo mi escrito “planteando una serie de elementos en que estamos de acuerdo”, y que remate diciendo que “Torres está forzando una puerta abierta” pues “eso no es lo que está en debate.” Mi posición es clara, estamos debatiendo precisamente porque no estamos de acuerdo en muchas cosas que Bernabe llama el ABC, específicamente en su categórica afirmación de  “que no podemos detener las políticas que nos agobian sin unirnos también en el terreno electoral.”  El ABC de las luchas sociales dentro de una perspectiva socialista no puede incluir jamás una aberración de esa naturaleza, que como dije en el artículo anterior es la negación de la historia más que centenaria de las luchas obreras. Que Bernabe no conteste mi planteamiento me parece un reconocimiento de que está equivocado. No estoy forzando ninguna puerta abierta, quien trajo ese asunto a discusión fue Bernabe y lo trajo de una manera que no deja margen a interpretaciones, para justificar la urgencia y necesidad de crear el Pepito. Si ahora se retracta, que lo diga sin ambages, pero no insista en confundir.

Por tanto, eso es parte esencial de lo que está en debate. Si uno cree que las políticas que nos agobian no se pueden detener sin unirnos en el terreno electoral, como alega Bernabe, está obligado a participar en el proceso electoral, porque de otra manera estaríamos condenados a la derrota, a la opresión, permanentemente. Esa es la lógica sumativa y destinista del profesor. Esto, luego esto. En la búsqueda de legitimidad para su derrotero electorero Bernabe desmerece el ABC, o le quita una letra.

La mayoría de los socialistas entendemos que es necesario que los trabajadores tengamos nuestro propio partido. Los problemas surgen a la hora de determinar la naturaleza de ese instrumento. Para el MAS la prioridad es crear un PPT con un programa de reformas que participe en el proceso electoral, versión partidista del “frente unido” “objetivamente” necesario en todas las épocas, coyunturas y momentos. Para el MST la prioridad es crear un Partido Socialista revolucionario que desarrolle la fuerza para enfrentar a la burguesía y contribuya a que la clase obrera tome el poder y construya el socialismo. Esa discrepancia no va a cambiar evidentemente,  en los próximos meses y quizá años. Por tanto, no se trata de “furia” contra el PPT ni mucho menos. Se trata, en nuestro caso, de criticar una concepción que como dije en el artículo anterior está montada sobre un craso ilusionismo y en una interpretación incorrecta del desarrollo de la lucha de clases en Puerto Rico. La larga exposición de Bernabe de las promesas del Pepito, repitiendo lo que dijo antes, no abona al debate que estamos sosteniendo. Los cuestionamientos a la política ilusionista de esa organización no han sido contestados: ¿Por qué trabajadores populares y penepés van a abandonar sus respectivas preferencias partidarias para engrosar el PPT? ¿Dónde está la evidencia política? ¿Cuáles son las experiencias históricas que sustentan la arriesgada conclusión de que el PPT puede prevalecer en sus objetivos? ¿Cómo puede el MAS, una pequeña organización, realizar los trabajos de militancia en “el sindicato, el taller, la comunidad, la escuela”, desarrollar el MAS, y a la misma vez construir el PPT? Si el Pepito no va a ser meramente un aparato burocrático electoral ¿cómo va lograr los consensos de lucha, no de comunicados de prensa o repartición de propaganda en actividades que realicen otros, para desarrollar un Plan de Trabajo que desde la acción en la calle lo convierta en una alternativa electoral viable?

¿Cuántas personas asistieron a la reciente asamblea del PPT en el local de la SEIU? ¿50, 60, 70? ¿Esa asistencia es premonitoria de la capacidad organizativa del partido? Todo esto es parte del debate, pero repito no fue contestado por Bernabe porque lo atacó el síndrome de la góndola del supermercado: “Esto me gusta, esto no”. “Esto me conviene, esto no.” Pero lamentablemente para el profesor andarse por las ramas no elimina el tronco ni se puede vivir toda la vida en los aires, en algún  momento hay que poner los pies en la tierra. El aterrizaje, obviamente, es en el “frente unido”, fórmula universal sin la cual nadie puede luchar o tiene que esperar a que el profesor dispare el tiro de salida.

Bernabe tiene razón en que yo no entiendo la necesidad del frente unido, si por “necesidad” se entiende que esa estructura es viable actualmente y con la composición que él le adscribe. El profesor escribe: “La perspectiva de frente unido plantea que para detener medidas como la Ley 7 y enfrentar la brutal ofensiva del gobierno contra los trabajadores es necesario la acción unida de toda la clase trabajadora, empezando por la acción unida de todas las tendencias y organizaciones sindicales: no las que tienen líderes con los que estamos de acuerdo, o miembros de nuestras organizaciones, sino todas las organizaciones.” ¿Tiene alguna pizca de realidad pensar que para enfrentar la Ley 7 y la ofensiva contra los trabajadores se pueda lograr la unidad en la acción de toda la clase obrera? ¡Eso es totalmente imposible, un sueño, desde el saque! Ni Mandrake el Mago pensaría que eso es posible.  La fuerza laboral activa en el país está compuesta por $1,300,000 trabajadores aproximadamente, de los cuales apenas 130,000 están organizados en algún tipo de organización sindical. Sectores de esa “vanguardia” laboral son los más susceptibles de movilizarse, aunque de manera esporádica. La mayoría de esos 130,000 están organizados en uniones chupacuotas y a veces ni siquiera conocen quiénes son sus dirigentes, pues no existen mecanismos de comunicación, estructuras de participación, ni realizan asambleas sobre ningún asunto. ¡Ante semejante panorama Bernabe se atreve sostener sin sonrojarse que “toda la clase trabajadora” tiene que unirse en la acción para enfrentar la Ley 7 y peor aún, para enfrentar la ofensiva patronal! Si la creación del frente unido del MAS o la versión “lite” del PPT cifran sus esperanzas en esa ilusoria expectativa, no hay que ser muy brillante para saber dónde quedarán. ¡Misión imposible!

Pero la cita todavía pare más. Hay que empezar por la acción unida de “todas las tendencias y organizaciones sindicales”, nos dice Bernabe con su saco de ilusiones al hombroY colorín colorao, cuento acabao. Dejando de lado que sigue incurriendo en la hipérbole de “todas” las tendencias y organizaciones, no vemos que aporte evidencia alguna, que no sea sus legítimos deseos, para sustentar su “necesidad” del frente unido. Debo decir que a mí también me gustaría que todo el mundo se uniera para luchar, pero los deseos son una cosa y las realidades son otras muy distintas. Estoy convencido de que en este momento en Puerto Rico no existen condiciones para que el frente unido mentado, ni siquiera de carácter táctico, se pueda crear y fructificar por lo menos por un par de años. Y aspirar a que todas las organizaciones y tendencias se unan en la acción más allá de un llamado Paro Nacional de un día y otras actividades mediáticas es poco menos que una ingenuidad.

Pero esa ingenuidad esconde algo más peligroso. Bernabe considera, aparentemente, que basta con que el liderato de una o de todas, para mantener la hipérbole, de esas empresas chupacuotas apoye el frente unido bernabedino y colorín colorado, el frente está listo para el éxito esperado. Tiembla la tierra se escapó Armenteros. Se olvida de que la inmensa mayoría de los trabajadores de esas uniones chupacuotas, no están acostumbrados a la lucha ni a la resistencia anti-patronal. Por lo general, no están dispuestos al sacrificio que supone la militancia en el taller y la calle y mucho menos a arriesgar su empleo y su salario en una huelga, pues entre otras cosas, han sido educados en una tradición conservadora de cabildeo y de prebendas por su liderato sindical. Si el liderato chupacuotas se vuelve loco y aprieta el botón de la lucha y la resistencia, probablemente, lo que sucederá será un corto-circuito. El nivel de desarrollo de la consciencia de clase de la mayoría de esos trabajadores, desgraciadamente, muchas veces coincide o está por debajo de sus dirigentes. Si no fuera así, hace años hubiésemos visto una rebelión entre estos sectores de la clase trabajadora, ante los abusos, la entrega y la traición de los dirigentes de sus uniones.

Para el MAS la “unidad” es necesaria y posible y están convencidos de que cualquier frente unido, para ser tal, tiene que contar con las uniones chupacuotas de la AFL-CIO y la SEIU, etc. (Ellos no le llaman así, ellos le dicen “business unionims”, empresas de servicios, etc.) Si no es así, lamentablemente no será el frente unido ideal, enlatado y etiquetado, que ellos favorecen. Esta concepción está íntimamente relacionada con la idea de Bernabe de que las uniones chupacuotas son aliadas de la lucha de los trabajadores y no obstáculos a la misma. La realidad es que esas uniones son meramente correas de transmisión de la explotación capitalista, vendedores de fuerza de trabajo a cambio de mantener controlados a sus trabajadores y de asegurarse los millones en cuotas. Esa es la norma de estos mercaderes obreros. Cuando alguna medida del gobierno atenta contra sus intereses corporativos, realizan una conferencia de prensa, convocan a un paro de embuste y luego se refugian nuevamente en sus cuevas a disfrutar de sus jugosos salarios o prebendas. Con sus aguajes mediáticos se lavan la cara frente a sus afiliados y le llenan los ojos a algunas organizaciones de izquierda como el MAS.

Por tanto, resulta abominable que el MAS o Bernabe nos vengan con el cuento de que el frente unido mentao tiene que incluir a estos mercenarios sindicales. Peor aún, frente unido que espere por ellos y los incorpore, es frente muerto, pues ninguna “organización amplia” de verdad puede desarrollar una lucha persistente en el tiempo teniendo adentro a los agentes del patrono disfrazados de líderes obreros. Bernabe conoce que estos son los mismos que se vendieron como lechones de a peso por la Ley 45, traicionaron la huelga de la Telefónica, apoyaron la cumbre social de colaboración de clases con los patronos, le vendieron el alma al gobierno de Acevedo Vilá, marcharon por el IVU, se aliaron con el patrono para destruir a la Federación de Maestros, apoyaron a la patronal ASOMA para entregarle las cuotas del magisterio, y se entregaron en la lucha contra la ley 7, negociando el despido de miles de trabajadores, ¿cómo se atreve plantear que estos bandidos formen parte de un frente unido de lucha? Aquí aplica aquello de la dialéctica del coco: si usted pasa diez (10) veces por debajo de una palma y le cae un coco en la cabeza, ¡coño, no pase otra vez!

Miren esta joyita: “Por eso lamenté y lamento que en el 2009 hayan surgido no uno, sino dos frentes o coaliciones para enfrentar la Ley 7.”  Para el profesor lo malo no fue que ambas coaliciones eran burocráticas y no estuvieran dispuestas a llevar la lucha hasta las últimas consecuencias, lo lamentable fue que estaban divididas. Lo importante era la forma, el nombre, el contenido no era relevante. ¡Qué maravilla de análisis marxista! El meollo no fue tampoco que se “desatara una dinámica de competencia” entre Todo Puerto Rico por Puerto Rico (TPR x PR) y el Frente Amplio de Solidaridad y Lucha (FASYL), como insiste Bernabe. No es cierto que los dos trapiches sin bueyes, que Bernabe llama centrales, estuvieran divididos: estaban bien unidos en la falta de voluntad para luchar. Ambas estructuras estaban heridas de muerte desde su creación; tanto TPP xPR como el FASYL eran estructuras burocráticas, de líderes, que no lograron articular una estrategia de lucha más allá del Paro del 15 de octubre, entre otras razones, porque no existía entre ese liderato la voluntad de luchar para confrontar al gobierno de manera contundente. Varias de las uniones principales de la AFL-CIO y la SEIU, como SPT, SPU y la UGT, mientras aguajeaban  con una huelga general, negociaban con el patrono el despido de miles de trabajadores.

El terror a ser descertificados por violar la Ley 45 y el compromiso de ser sirvientes del gobierno y los patronos, pudo más que los aguajes. Cada vez que un obrero gritaba huelga general, se cagaban en los calzones y lo mandaban a callar. Estas eran las fuerzas principales en TPR x PR, las demás organizaciones no eran sindicalmente significativas y estaban tan atemorizadas como sus carnales. Con el FASYL sucedió algo parecido, aunque varias de las uniones tengan un historial combativo, como la UTIER y la HEEND. La coyuntura exigía acciones de envergadura que las uniones de la Coordinadora Sindical no estaban dispuestas a realizar. ¿Dónde estuvo la campaña amplia y militante de la Coordinadora para tratar de evitar que a PROSOL le tumbaran dos terceras partes de su matrícula?

Bernabe confunde el curso de la lucha de clases con el curso de una clase  universitaria. Si me siento enfermo no asisto a clases y mañana cubrimos el material. Pero fuera del salón la cosa es muy distinta, particularmente cuando los conflictos de clase se agudizan. Según su fórmula si se realizaba una huelga de los sectores estratégicos de la clase obrera y aliados (UTIER, FMPR, UIA, TUAMA, HEEND, Salud, estudiantes UPR, etc.) “esa política llevaría al aislamiento y a la derrota…” No hubo huelga de los sectores estratégicos y como quiera lo que sobrevino fue una derrota sin luchar. Es importante que se sepa que una delegación de la FMPR se reunió por separado con líderes de esos sectores, incluyendo la UTIER, y no estuvieron dispuestos a considerar la propuesta. Jaramillo fue claro en que hasta que todo el pueblo no se tirara a la calle no se podía organizar una huelga nacional. Curiosamente, Bernabe no dice nada sobre  su estrategia de frente unido a la que le puso el nombre bonito de Estado Huelgario la cual también fracasó y terminó como “Estatu Quietu”.

Y sigue el profesor: “No se trata, como dije, de abandonar nuestras posiciones sobre la necesidad de una resistencia militante, sino de combinarla con una campaña que retara a todas las organizaciones a formar un frente unido, sobre bases concretas, para resistir conjuntamente la ofensiva del gobierno.”  Bernabe: la espera por esa combinación que retara a todas las organizaciones a formar el frente unido salvador llevó al abandono de la resistencia militante. Las uniones que tú necesitas para tu proyecto de frente unido quedaron retratadas y, como diría el Gran Combo, aquí no ha pasado nada. Esa era y fue la receta para la derrota y seguir enarbolándola como la panacea es no querer reconocer que no sirve.

El olor de la arrogancia intoxica. La idea del frente unido se estrelló como petardo de navidad pero Bernabe sigue insistiendo en que el frente unido “Es lo que más ayuda a movilizar” a la clase trabajadora. Y por herejes nos echa la consabida maldición: “quien único se puede oponer…es quien tenga miedo a la movilización,..” de los trabajadores. ¡Malaya sea! Pues nosotros nos oponemos a esa fórmula para la inacción y nuestra experiencia dirigiendo luchas de masas de verdad, es la mejor evidencia de que no le tenemos miedo a la movilización de los trabajadores. A lo que sí le tenemos miedo es a las entelequias ilusionistas que le aconsejan a los oprimidos que no luchen militantemente, que no resistan hasta las últimas consecuencias, y se sienten a esperar que el frente unido de Bernabe arranque.

Se equivoca el profesor cuando afirma categóricamente que no está en debate la necesidad de criticar al sindicalismo burocrático, eso quisiera él. Para nosotros ese es uno de los asuntos principales en debate porque no es aceptable gestionar acciones unitarias duraderas, en un “frente unido” por ejemplo, con los dirigentes de las uniones chupacuotas. La visión de Bernabe es una teórica, intelectual, sin profundidad ni alcance de clases. Los critica de manera general de vez en cuando, pero los invita a formar parte de un frente unido, con lo cual le concede capacidad para impulsar y defender la lucha de los trabajadores. Es una posición anodina, de solidaridad selectiva. Por eso los artículos que menciona para descartar mi crítica de connivencia con los chupacuotas, los más recientes datan de hace tres o cuatro años. Nada contienen de denuncia de los aguajes, las traiciones y la entrega de los derechos de sus afiliados al negociar el despido de miles de estos o, sencillamente, no luchar contra las medidas fascistas del gobierno de Luis Fortuño. Estos malandrines se acomodaron a la ofensiva del gobierno y los patronos, estuvieron dispuestos a aceptar los despidos y la privatización, demostrando en la práctica que no les interesa ningún frente unido de lucha. Cuando crearon el TPR x PR lo hicieron para tener control absoluto de los aguajes que iban a realizar. Su historia evidencia que lo que no controlan lo destruyen, como hicieron con el CAOS. ¿La connivencia del MAS con el liderato de las uniones chupacuotas tendrá algo que ver con que miembros de esa organización son abogados de algunas de esas uniones, incluida la SEIU? (Aprovecho este tema para excusarme con el profesor Bernabe sobre la alusión en mi artículo a que él estuviera involucrado en el “bochornoso episodio” de la Convención de la SEIU. Lo que dije sobre él no es correcto, fue un lamentable error involuntario.)

Bernabe me saca en cara que diga que se arrepintió de lo que pensaba de la huelga de maestros del 2008. Pero a contrapelo de lo dicho expresa: “Yo mismo pensaba que la huelga había terminado con un alto espíritu de lucha, pero la realidad es que la huelga que se suspendió temporeramente nunca pudo ser retomada. Lo que sobrevino fue un periodo de desmovilización.”   Ese “pensaba” es la mejor muestra de que se arrepintió y no tengo la menor duda de que ese cambio tiene nombre: Educamos. Ahora tiene que cuidar a su criaturita magisterial y su lealtad con la verdad se tambalea. Es increíble que Bernabe siga repitiendo lo mismo, tergiversando procesos con análisis superficiales, a pesar de que una y otra vez le hemos aclarado la información. Por lo tanto, lo daré por incorregible. Pero por favor no siga tergiversando. ¿De dónde saca el profesor que yo haya dicho que la huelga magisterial del 2008 fue una victoria?  De ningún sitio porque nunca lo he dicho. Sostengo, como siempre, que la huelga fue un acontecimiento histórico de envergadura nacional donde no logramos el objetivo principal, la firma del convenio colectivo, pero logramos conquistas de gran importancia como el detente de las escuelas chárter, aumentos salariales y otras relevantes medidas contenidas en el acuerdo que puso fin a la huelga. Insistimos además, en que la huelga fue una confrontación clasista donde miles de maestros y maestras  se enfrentaron a los abusos patronales y a la posibilidad de ser destituidos por violar la Ley 45, como nadie ha hecho aquí, defendiendo su dignidad como trabajadores de la educación.  Pocas veces en la historia de este país miles de trabajadoras y trabajadores que no tienen derecho a huelga se han jugado su presente y su futuro en una huelga militante para enfrentar a un gobierno anti-obrero. Pero, tan equivocado como hablar de victoria de la huelga es tachar de derrota el desarrollo de la misma.

La huelga sí terminó con un alto espíritu de lucha y si no es así ¿cómo explica el profesor que lográramos la victoria del NO en el referéndum sindical, hayamos realizado tres movilizaciones masivas (de más de 10,000 participantes) en dos años contra la Ley 7 y la ofensiva del gobierno de Fortuño, tres paros de verdad, y hayamos mantenido una lucha victoriosa en defensa del Sistema de Retiro para Maestros? No voy a repetir lo que aparentemente Bernabe no quiso leer en mi artículo anterior. Que haga su asignación. En ese contexto hablar de desmovilización del magisterio es poco menos que un descarado intento de tergiversar la realidad, una impostura, para justificar una crítica sin fundamento.

Ahora nos enteramos que más allá de los señalamientos de “casi desaparición” de la FMPR,  de la “pérdida del prestigio y capacidad de movilización” y “el desastre que ha vivido la Federación” el propósito del profesor es “evaluar justamente los hechos y rectificar los errores cometidos.” Se tardó cuatro años, pero no importa. Primero nos tira con todo, incluida la mala fe, y ahora nos dice que es para que reconozcamos los errores, bonita forma de evaluar tiene el profesor. Inmediatamente nos dice que casi todos los “errores de conducción” que abonaron a la derrota de la huelga tuvieron que ver con… adivinen: con la política de frente unido, por supuesto. Bernabe sabe lo que pasó con el Frente de Apoyo a la Huelga Magisterial, pero en su afán tergiversador no quiere aceptar razones. Su argumento monotemático no admite discusión. Un proceso tan complejo como una huelga magisterial que orientó, organizó y movilizó a miles de maestros, impactando durante meses a miles más de madres, padres y estudiantes, y que conmovió a la opinión pública, Bernabe reduce sus resultados acomodaticiamente a un “error de conducción” que se resume en que no creamos a tiempo un frente unido, auténtico, neto y maravilloso.

Llama la atención la insistencia de Bernabe en que la huelga “nunca fue retomada” como una de las más serias fallas del proceso. Esto me parece contradictorio con otros señalamientos. Si el principal “error de conducción de la huelga” fue la falta de un comité de apoyo o frente unido ¿cómo podíamos retomar la huelga sin tener ese frente? Para la huelga el frente era medular pero para lanzar la huelga otra vez, como si retomar una huelga fuera como comerse un limber o dictar una cátedra, ¿no era necesario? ¿En qué quedamos? No retomamos la huelga pero mantuvimos la lucha contra la Ley 7 y la ofensiva del gobierno, contra viento y marea, movilizando a miles de trabajadores. La acusación de no retomar la huelga me parece una charlatanería pues el profesor sabe que además de que la FMPR se mantuvo movilizando constantemente al magisterio después de la huelga, seguimos enfrentando la ofensiva destructiva del patrono y la Comisión de Relaciones del Trabajo del Servicio Público, la conspiración de la ASOMA y la SEIU, la ilegalización de la FMPR para que no pudiera participar en la elección sindical y el duro trabajo para en apenas dos días, organizar la campaña del NO y durante tres semanas fajarnos de campana a campana, sin recursos económicos, para derrotar a ASOMA. ¡Bernabe!: eso fue a unos días de las elecciones generales donde Fortuño salió electo. ¿Podíamos retomar la huelga bajo una nueva administración de gobierno como si nada hubiese pasado? ¿O es que dentro de tu febril burocratismo crees que las maestras y maestros son un  una masa sin voluntad que uno puede manipular y tirar a la huelga como si fueran títeres? ¿Se te están pegando las malas mañas de ASOMA?

¿Por qué se redujo la matrícula de la FMPR? ¿Por la huelga? La matrícula de la Federación de Maestros comenzó a reducirse mucho antes de la huelga. En el 2004 como parte de una demanda incoada por la patronal ASOMA y el mandato del Tribunal Supremo, unos 18,000 maestros expresaron por escrito su intención de desafiliarse de la FMPR y el tribunal ordenó además que se le  devolvieran las cuotas que estos pagaron a la FMPR durante esos años. Según nuestros datos unos 15,000 de los firmantes eran legítimos y unos 3,000 eran firmas falsificadas por la patronal ASOMA. La FMPR fue descertificada el 8 de enero del 2008 – mes y medio antes de la huelga – por realizar una Asamblea General donde la matrícula federada ratificó el voto de huelga. Desde esa fecha el Departamento dejó de descontar las cuotas y volvimos a tener descuento de cuotas en mayo de ese año por unos 11,000 miembros. Por consiguiente, la reducción en la matrícula no se debió a la huelga, ocurrió mucho antes.

Cualquier unión que haya recibido el ataque brutal de que ha sido objeto la FMPR, incluyendo el que le quitaron el descuento de cuotas, tiene que tener problemas para mantener la matrícula original y serias dificultades para recoger las cuotas por otros medios. Cuando a la UTIER le tumbaron el descuento automático de cuotas durante la negociación en el 2008, y a la UIA hasta hace poco, de seguro se afectó su funcionamiento. Lejos de arremeter simplistamente contra la FMPR y estar “rectificando” tres años después, los del MAS debieran sorprenderse y admirar el esfuerzo y el sacrificio de una unión que no ha dejado de luchar antes, durante y después de la huelga, aún sin estar recibiendo descuento de cuotas durante los últimos 10 meses. Los ataques mezquinos de aquellos que desde las gradas quieren dirigir el juego, lo que hacen es fortalecer nuestro espíritu de lucha.

Algunas de las “conclusiones” que se le ocurren a Bernabe producen indignación por no decir otra cosa. Ahora resulta según él que la forma en que se desarrolló la lucha fue la culpable de la pérdida del convenio. Seguro que la lucha por un convenio colectivo era importante, por esa razón, entre otras, nos fuimos a la huelga. Pero la FMPR no podía aceptar cualquier convenio, el que necesitábamos y presentamos a la negociación fue discutido, enmendado y aprobado por la matrícula. Precisamente perseguía corregir la grave situación que confrontamos en la escuelas con el convenio anterior que por su ambigüedad y falta de precisión el patrono lo violaba a gusto y gana. No se debe olvidar que en el momento de la huelga llevábamos cerca de 30 meses negociando y desde junio del 2007 no teníamos convenio. La extensión de algunas de las cláusulas del convenio finalizó en ese mes y el patrono se negó a firmar otra extensión. El patrono nunca presentó una contra propuesta de convenio y seguía arrastrando los pies. De hecho, tres meses antes de la huelga, casi no hubo reuniones de negociación, alegando que como la FMPR había aprobado un voto de huelga, el patrono no iba a negociar bajo esa amenaza y se reservaba la prerrogativa de acudir a las reuniones o no. La actitud de “no negociar nada” que caracterizó al patrono era de tal naturaleza que en varias ocasiones le presentamos cláusulas sacadas directamente de la Ley Orgánica o de cartas circulares de la Agencia y nos decían que no las podían aceptar.

Sin pasar por alto que durante el 2007 el patrono nos radicó cinco (5) prácticas ilícitas en la Comisión de Relaciones del Trabajo del Servicio Público solicitando la descertificación de la FMPR como representante exclusivo. Tres de ellas fueron de abril a julio de ese año, cuando todavía no habíamos aprobado el voto de huelga en la Asamblea de Delegados en septiembre. ¿Entiende señor Bernabe? Seis meses antes de la huelga, no teníamos convenio, ni siquiera una extensión de algunas cláusulas, por lo tanto, no fue la huelga, ni el voto de huelga, ni la forma en que se condujo la lucha, lo que nos dejó sin convenio. Fue una acción unilateral del patrono que nos quería arrodillar y destruir para tener el camino libre para arrebatarnos los derechos adquiridos e implantar las escuelas chárter.  En varias entrevistas muchos meses antes de la huelga, Aragunde dijo clarito que no estaba dispuesto a negociar con la dirección del sindicato, pero sí estaría dispuesto a negociar con otros sectores internos o con ASOMA. De hecho antes de y durante la huelga, Aragunde se reunió con representantes de CNEUS y Esperanza Sindical, grupos internos de la FMPR que llamaron a romper huelga, en un claro intento por debilitar a la FMPR. ¿A caso usted  pretende ahora que lo que debimos hacer fue entregarnos sin luchar a ver si firmábamos un convenio de a vellón o se decretaban elecciones sindicales sin culminar la negociación como pretendía Aragunde? Es evidente por demás que quien iba a sufrir las consecuencias de la intransigencia patronal no era usted.

Las uniones que se entregaron como el SPT y la de Comedores Escolares firmaron sus convenios, me imagino que usted las apoya por eso, pero esos convenios mellaos fueron firmados para dejar sola a la Federación de Maestros. Entregaron los derechos de sus representados y nunca discutieron ni le entregaron el convenio acordado a la matrícula. Ese “gran logro” –según Bernabe- le duró el minuto que duró la firma, un año después negociaron el despido de 1,800 conserjes y 400 secretarias y más de 700 empleadas de comedor. Pero sobre eso nadie habla, total distinto a la FMPR, tienen un convenio que el patrono no  respeta y Bernabe considera tremenda conquista. No recuerdo haber leído el artículo donde el MAS critica a Roberto Pagán y a Doña Daysi por esta felonía.

Mal anda la consciencia socialista de Bernabe, cuando se solaza en convertir las consecuencias de un proceso de lucha militante y sacrificada en responsabilidad de los y las que luchan. Los golpes del patrono el profesor los ve como errores de los miembros del MST en la FMPR. De esa manera, la brutal   descertificación de la unión y el criminal cese del descuento de cuotas y su consiguiente impacto en la reducción de la matrícula, no es culpa del patrono es producto de la forma de conducción del proceso de lucha. ¡Olímpico! En ese tono de “desde aquí yo veo mejor, te acuso y te encuentro culpable” nos tira al degüello: “Si la consciencia socialista avanza (o alegadamente avanza), pero casi desaparece el sindicato más grande del país, me parece que estamos ante un problema grave, que no debemos esconder con declaraciones de victoria.” Nuevamente salta a la tarima la acusación malalechosa. El único que está hablando de victoria, para tener algo que atacar, es Bernabe y el único que está falseando la realidad también es él, pues nosotros no acostumbramos esconder nada, si acaso somos demasiado francos. Bernabe: la lucha de clases es sumamente compleja, no todo es blanco y negro, hay múltiples tonalidades. La consciencia socialista puede avanzar – y ha avanzado – aun cuando el sindicato sea golpeado como ha sido golpeada la FMPR. No existe una igualdad lineal que diga: si esto sucede, tiene que suceder esto otro. En los procesos sociales no aplica ese mecanicismo pedestre que los deseos de Bernabe le hacen profesar.

Sobre otros asuntos relacionados que plantea Bernabe no abundaré pues los cubrí ampliamente en mi artículo anterior, pero tengo que reaccionar a sus planteamientos sobre las “acusaciones de traidores” a él y a Educamos, y el paro de embuste de la patronal ASOMA. ¿Qué fue lo que dije en mi artículo? Cito: “Es vergonzante que, ante los ataques brutales del patrono para ilegalizar, criminalizar y destruir a la FMPR, los dirigentes del Pepito se unan al coro del patrono para atacar por puro sectarismo a las víctimas. Nos están atacando y golpeando precisamente porque estamos luchando y combatiendo las políticas fascistas del gobierno-patrono.” Sostengo todo lo que dije. Durante cuatro años Bernabe no dijo nada de lo que está diciendo ahora. Repito que lo único que cambió en ese tiempo es que hace un año Educamos se desafilió de la FMPR y el MAS apoyó esa salida y las aspiraciones de ese grupo de convertirse en un “sindicato de verdad” o “nueva esperanza en la lucha magisterial”. (Ver Rumbo Alterno noviembre/diciembre 2010) La lealtad del profesor ahora está comprometida con Educamos, brazo sindical magisterial del MAS. Su artículo anterior y el más reciente lo ratifica, refleja que se asumen como correctos los ataques viciosos de Educamos a la FMPR, en particular a los dirigentes que somos miembros del MST, se tergiversan los hechos y se sacan conclusiones acomodadas a esa visión prejuiciada. A eso es lo que le llamo sectarismo. Y reitero que esos vergonzantes ataques viciosos – “desaparición”, “desastre”, “cantos de victoria”, etc. – sin atenerse a la verdad y sin analizar la ofensiva brutal del patrono contra la FMPR, le hacen coro al patrono, que entre otras cosas, lanza ataques casi textualmente similares contra la FMPR.  Y triste por demás, Bernabe olvida selectivamente que Eva Ayala pidió públicamente al Secretario que le quitara las licencias sin sueldo a la FMPR.

No es secreto tampoco, que la forma y el tono de las críticas contra la FMPR, distan mucho de la utilizada contra las uniones chupacuotas y son imperceptibles por inexistentes, cuando se trata de Educamos. A la FMPR la ataca con dureza y sectarismo evidente, a los chupacuotas, le pasa la mano de felpa y a Educamos…!muy bien gracias! Bernabe critica a la FMPR porque, según su lente ahumado, la capacidad de movilización está en su “peor momento” y “viviendo el desastre”, pero calla sobre Educamos que es un grupo machorro que no puede movilizar a penas 20 personas a sus actividades. Entre amigos y familiares. ¿Los vieron el día del paro de boquilla de la ASOMA, a las 8:00am, frente al Centro de Convenciones? ¡Eran apenas 12 reforzados por dos o tres del MAS! Si la FMPR está viviendo en desastre, Educamos con sus cuatro gatos está muerta hace meses. ¿Dónde está la consistencia crítica del profesor? De vacaciones.

¿Por qué le llamé traidores a los de Educamos y Úndete?  Bernabe nuevamente tergiversa el asunto para poder atacarlo. Nunca he dicho que los que votaron por Eva Ayala son traidores, eso es una asquerosa invención del profesor. Dije que los que criticaron y traicionaron a la FMPR terminaron aliados con la patronal ASOMA. Y, sin duda, lo reitero. La inmensa mayoría de los maestros que votaron por Educamos se quedaron en la FMPR y no le hicieron caso a las prédicas difamatorias de ese grupo. Bernabe: no todos los que critican a la Federación de Maestros son traidores, no inventes para poder contraatacar. Pero, aunque a ti no te guste, los dirigentes de Educamos y de Úndete traicionaron a la FMPR. ¡Dime con quién andas y te diré quién eres! Veamos.

Mucho antes de abandonar la FMPR los dirigentes de Educamos se dedicaron a sabotear las distintas actividades que realizaba la organización. No repartían la propaganda, quitaban y rompían los carteles y demás propaganda de la FMPR de los tablones de anuncios en las escuelas. En las actividades nacionales hacían campaña para desmovilizar a los maestros de sus escuelas, regando veneno contra el liderato y confundiendo con ataques viciosos contra la FMPR. Aun cuando todavía eran miembros y, algunos eran dirigentes de uniones locales, comenzaron a recoger endosos para Educamos y a desafiliar maestros de la FMPR, alegando que ésta no podía competir por la representación exclusiva y Educamos sí. ¿Jaibería nada más?

Asumieron la falsa representación de la Federación de Maestros en reuniones y actividades donde era invitada la FMPR, alegando que Eva Ayala era la Presidenta. Incluso, en reuniones con el Secretario de Educación trataron de forzar su participación y pusieron en peligro la presencia de la Federación de Maestros. Ante esa situación el Secretario aprovechó para no convocar a la FMPR a las reuniones subsiguientes. Crearon situaciones sumamente serias por su afán de protagonismo, incluyendo el intento de Eva Ayala de forzar su presencia en la tarima del Paro del 26 de Agosto del 2010, apoyada por Emilio Nieves de Úndete. Desde antes de las elecciones internas de la FMPR estaban funcionando como grupo aparte, sin lealtad alguna hacia las estructuras y la política del sindicato.

Pero lo peor de todo es que Educamos se entregó a una alianza sin principios con Úndete y la patronal ASOMA cuyo objetivo principal era atacar y desprestigiar a la FMPR y lavarle la cara a ASOMA. En su afán por atacar a la Federación el liderato de Educamos terminó abrazándose con Aida Díaz, presidenta de la patronal Asociación de Maestros, que no cesa en su intención de destruir a la Federación de Maestros. Resulta bochornoso que la portavoz de Educamos, siendo presidenta de la Unión Local de Comerío de la FMPR, atacara a mansalva al liderato federado, pero se uniera y se solidarizara con la organización patronal que le pidió al tribunal que nos embargue las cuotas y el edificio. ¿Dónde estaba la lealtad de esta persona? ¿Se podrá confiar en una dirigente que obcecada por el odio y la venganza llega al extremo de traicionar lo que decía defender? Si eso no es traicionar a la Federación de Maestros el diccionario de Bernabe, como su frente unido, no sirve o le falta la letra T.

De los de Úndete no hay mucho distinto que agregar. Traicionaron a la Federación en el peor momento. Pero por segunda vez. En la batalla por la desafiliación de la AFT en 2004 y 2005, Emilio Nieves y otros dirigentes de Úndete, se aliaron con esta unión chupacuotas formando parte del grupo directivo de la Sindicatura que trató de imponerle a la FMPR. No respetaron la decisión  de la Asamblea de Delegados que aprobó la desafiliación  ni del Referéndum entre la matrícula que la ratificó. La campaña de mentiras desatada por esos traidores y la AFT, contribuyeron a que varios miles de maestros firmaran cartas de desafilición y se unieran al pleito de ASOMA.

Se oponían a la huelga, pero no lo decían abiertamente. Se valían de excusas y echaban mano de lo primero que se le ocurriese por evitarla. Cuando el 8 de enero del 2008 la patronal Comisión de Relaciones del Trabajo del Servicio Público descertificó a la FMPR, acudieron al patrono y al Departamento del Trabajo para que decretara un “Sisma” en la unión, no se reconociera al Comité Ejecutivo, lo que implicaría, según ellos, que el voto de huelga no se podría poner en práctica. Simultáneamente, nos enteramos de que un grupo de estos estaba negociando con Aragunde a espaldas de la FMPR.

Durante la huelga se aliaron a los expresidentes de la FMPR, a la SEIU y la patronal ASOMA y por ende al patrono, en su campaña de desmovilización y ataques contra la FMPR. Emilio Nieves se lució: entró a trabajar desde el primer día y, con la anuencia del patrono, recorrió las líneas de piquete del distrito de Salinas exhortando a los huelguistas a entrar a trabajar. Su argumento principal era que a los huelguistas los iban a destituir de por vida del Departamento de Educación y perderían sus trabajos. ¿Cómo deberé llamarle?

Bernabe me advierte que “quien dice combatir la burocracia debiera evitar esas salidas”, en referencia directa a llamarle traidores a estos traidores. Luis Ángel Torres no  “dice combatir la burocracia”, lo ha demostrado en su práctica de más de 40 años de lucha y esa firme posición ha conllevado el discrimen y el despido sin doblar rodilla ni dejar de luchar aun sin salario. Cuando atacamos a la burocracia sindical de las uniones chupacuotas lo hacemos conscientes de que no representan a los trabajadores. Por eso yo no le paso la mano ni le río las gracias como hace el profesor Bernabe y otros dirigentes del PPT. Sr. Bernabe, si la “respuesta clásica de los burócratas a los que los critican es llamarle “traidores”, ¿cómo debemos llamarle a los que traicionan a un sindicato u otra organización de lucha de los trabajadores? ¿Amigos? ¿Compañeros? Confundir aposta la “respuesta clásica” de un burócrata a todas luces acomodaticia y dirigida a evadir las críticas legítimas, con la denominación de traidores a personas que realmente traicionaron a sus compañeros de lucha, es un bochornoso intento por chantajear a quien en justicia hace la acusación.

Demuestra una bajuna maroma evasiva que vacía el contenido de las palabras.Bernabe: el paro de embuste de ASOMA no fue convocado por “todas las organizaciones magisteriales” o ¿ya crees que la FMPR desapareció? Lo de organizaciones magisteriales suena a chiste de mal gusto. Primero ASOMA, compuesta y dirigida principalmente por directores y superintendentes y jubilados, es una organización patronal, no es una organización magisterial propiamente. Es el brazo político del Partido Popular y gestora de muchas de las políticas opresivas del Departamento. Segundo: Úndete, tiene apenas 40 miembros y existe sólo en la mente de sus dirigentes, sin impacto siquiera en un distrito escolar. Tercero: Educamos es una lengua sin boca, que después de tanto ruido contra la FMPR, afilia a menos de una centena de miembros. Si el MAS le retira el pulmón artificial acaba de expirar. Por tanto, la única que se acerca a una organización magisterial es la patronal ASOMA, las demás son realmente insignificantes. De hecho, Úndete y Educamos tienen muy poca vida propia por lo cual cuando realizan alguna conferencia de prensa o actividad es en la falda de la ASOMA. Busquen los boletines y las declaraciones de ambos grupúsculos magisteriales y verán que le pusieron sordina a sus críticas a la ASOMA para que los siga cargando.

Parece que Bernabe escribió esto antes del fracaso del paro de mentirilla de ASOMA y sus escuderos. “Es una acción compartida que ayuda a removilizar al magisterio”, alega el profesor. Esa acción compartida era apoyada por ASOMA, el Partido Popular, Úndete, Educamos, grupos de padres, el MAS, el Pepito, la Coordinadora Sindical, la UTIER, el CPT, la SEIU, la AFL-CIO y hasta la Federación Sindical Mundial. ¡Tremendo! El frente unido de Bernabe en acción. ¿Qué pasó que el frente unido no movilizó a casi nadie y la actividad fue un fracaso estrepitoso? ¡Sólo Bernabe lo sabe!

La realidad es que el paro de embuste fue meramente un acto mediático para hacerle relaciones públicas a los populares y lavarle la cara a la patronal ASOMA. Y el magisterio correctamente lo rechazó. Pero no deja de ser una vergüenza que el MAS que dice creer en la democracia sindical, por lo menos cuando le conviene, haya apoyado resueltamente y le diera nombre de paro a una acción absolutamente anti-democrática sacada de la manga apenas una semana antes de la mal llamada cumbre educativa. Ahora cada vez que a cualquier grupo con ínfulas de protagonismo mediático se le ocurra convocar a un paro sin realizar asambleas, sin consultas, ni orientación al magisterio, ¿hay que hacerle caso?

El frente unido que está apoyando el MAS en el Departamento le está cargando las maletas y lavando la cara a la patronal ASOMA. Le están dando la legitimidad que no tiene por sus propios méritos y están confundiendo al magisterio en vísperas de una elección sindical. ¡Suncha kalaca!

Compare señor Bernabe este conato de paro con el Paro del 26 de agosto del año pasado convocado por la Federación de Maestros donde, reconocido por el Secretario, más de 30,000 docentes y más de 13,000 no docentes se solidarizaron con el paro; el 99% de las escuelas no funcionó y más de 400,000 estudiantes se ausentaron de las escuelas. Se me olvidaba; en la Asamblea de Delegados (28 de julio de 2011) donde aprobamos el Paro, Educamos se opuso y le votó en contra porque un mes era muy poco tiempo para organizar el paro. Y como fueron derrotados en el debate se fueron por las pocas escuelas donde existen a desmovilizar y a regar veneno contra el paro aprobado casi unánimemente por la Asamblea de Delegados. ¡Cómo duele!

El planteamiento final del artículo de Bernabe me ofrece una buena oportunidad para terminar mi contestación. En cierto sentido resume su posición cuando dice: “El frente unido no tiene otro fundamento que no sea el hecho de que nos necesitamos los unos a los otros para enfrentar un enemigo implacable y poderoso. Es una necesidad objetiva. Lo ignoramos a costa nuestra y de la clase trabajadora.”  Es una perogrullada decir que nos necesitamos los unos a los otros, suena casi bíblico. Los unos son el MAS y el PPT, los otros son muchos, pero según el profesor es toda la clase obrera y todas las organizaciones, incluyendo las chupacuotas de la AFL-CIO, SEIU, CPT, etc. Aquí es bueno hacer una digresión clave; estos sindicatos agrupan a varios miles de trabajadores, muchos – relativamente – susceptibles al trabajo político y sindical.Pero una cosa es hacer contacto, repartirle propaganda, generar discusiones y organizar círculos de estudio con estos, y otra muy distinta es tratar de convencer a su liderato de que asuma proyectos unitarios con otros sindicatos y sectores para enfrentar la ofensiva del capital y el gobierno. Si esos líderes no fueran chupacuotas empedernidos, empresarios que viven del sudor de sus representados y correas de transmisión del capitalismo, podría plantearse algún trabajo político con ellos. Pero opera lo contrario, se creen dueños y señores de sus sindicatos, y si sorprenden a algún trabajador realizando trabajo político y sindical y educando a sus compañeros de trabajo sobre la necesidad de transformar la unión en un instrumento democrático de lucha proletaria, lo aplastan o conspiran con el patrono para sacarlo del medio. Los dirigentes chupacuotas ven en cada “agitador” sindical y político un posible cuchillo para su garganta o su bolsillo. Esa es la experiencia que conocemos en la mayoría de los sindicatos de este país.

Por consiguiente, aprendimos hace muchísimos años que la vía correcta para llegar al desarrollo de la consciencia de clase y movilizar de manera militante a los trabajadores es mediante el trabajo directo con estos y no a través de mediadores apócrifos como los líderes chupacuotas. El trabajo realizado en la Federación de Maestros, por muchos años afectada por el colonialismo sindical de la AFT, durante décadas, nos ayudó a entender que para poder derrotar a las maquinarias empresariales que dominan a los trabajadores en estos sindicatos chupacuotas hay que realizar un trabajo de hormiga, desde una clara perspectiva socialista, que poco a poco o más rápidamente en coyunturas especiales, nos permita una estrecha vinculación orgánica, trabajando los problemas más acuciantes de los trabajadores. Un trabajo difícil, complejo y repleto de retos y problemas, que no admite atajos salvadores. Esa monumental faena produjo decenas de cuadros comprometidos y probados en la lucha que a su vez fueron el motor de la transformación de la FMPR. CODEMI no ganó las elecciones internas de la FMPR por un golpe de suerte, ese triunfo fue el producto de décadas de trabajo político y sindical y del sacrificio de decenas de compañeras y compañeros.

Ese trabajo político socialista en los sindicatos tiene una virtud fundamental; es totalmente independiente de las burocracias sindicales y una vez echa raíces no es fácil destruirlo.  Si en varias de las uniones de la AFL-CIO, la SEIU o el CPT, hubiésemos tenido organizados grupos de trabajadores militantes y mejor si fuesen socialistas, impulsando a sus compañeros a la lucha contra la Ley 7, combatiendo con fuerza los aguajes del liderato chupacuotas, posiblemente otro gallo hubiese cantado. Ese es el frente unido que el MST impulsa con los trabajadores de base de todos los sindicatos. Queremos la unidad más estrecha y orgánica posible con los trabajadores, pero no con sus corruptas direcciones sindicales. A esos lo que queremos es sacarlos y desbaratar sus privilegios. Esa a su vez es otra gran diferencia con el MAS que piensa que desde arriba, en paracaídas, a través de abogados de la organización y convocando al liderato chupacuotas a formar parte de un frente unido,  se gana a los trabajadores para el socialismo. Es al revés, la búsqueda de la unidad con el liderato de uniones antidemocráticas y chupacuotas, lo que produce es la confusión ideológica y política entre los trabajadores, y por consiguiente, el fortalecimiento del control de la burguesía sobre estos.

Por último, no existe tal cosa como que el frente unido sea una “necesidad objetiva” para enfrentar a un enemigo implacable. Convertir ese engendro en una necesidad objetiva equivale a decir que sin este no se puede luchar y que nos van a derrotar irremediablemente. Es el pasaje para irnos de vacaciones a burguesilandia.  Yo puedo decir que con las uniones chupacuotas nunca habrá un frente unido como el que necesita Bernabe, que es muy distinto a lo que necesita la clase obrera. Lo que sí me parece absolutamente necesario es la existencia de un Partido Revolucionario Socialista de combate en lo ideológico y lo político que aglutine y coordine y se convierta en caja de resonancia del accionar socialista en distintos frentes de lucha. Por supuesto, un partido que no se siente a esperar que toda la clase obrera y todas la uniones chupacuotas se lancen a luchar o a aguajear, sino que vaya educando, organizando y movilizando a los sectores más alertas de la clase obrera, los estudiantes y otros sectores populares en la lucha por el socialismo. El fuego hará la prueba, lo demás es filfa.

* El articulo original de Rafael Bernabe esta disponible aqui:

http://www.masenlucha.org/inicio/2011/11/01/accion-conjunta-necesidad-urgente-del-magisterio-ii-respuesta-a-luis-angel-torres/

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